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Desde Walter P. Chrysler hasta hoy
Walter P.
Chrysler Walter Percy
Chrysler siempre demostró tener las ideas claras y saber cómo ponerlas en práctica.
Nació en 1875 en Ellis, Kansas. Tras graduarse trabajó como ayudante en un taller de la
Union Pacific y con 20 años consiguió el título de mecánico oficial. En 1908 adquirió
con un crédito el que sería su laboratorio: su primer coche. En 1910 ya era encargado en
la Compañía Americana de Locomotoras. Pero su pasión era el automóvil y logró un
trabajo menor en Buick. Esta fue la segunda inversión de su carrera. Convirtió a Buick
en un fabricante de calidad y llegó a alcanzar un astronómico salario de medio millón
de dólares. Tras abandonar Buick en 1920, siguieron cuatro años de gran actividad que
culminaron en 1924 con la presentación de su propio coche, el Chrysler B-70. Nace el
Primer Chrysler Tan rápidamente
como recorrería las carreteras, el primer Chrysler toma forma definitiva. En abril de
1923 el motor superó los tests en el banco de pruebas. A finales de mayo ya estaba
definido el diseño del chasis y de la carrocería. Inmediatamente se construyeron varios
prototipos, uno de los cuales fue sometido durante 5 semanas a duras pruebas en carretera.
Antes de finalizar el año el primer Chrysler B-70 de preserie (su nombre alude a la
velocidad máxima en millas) viajó varias veces entre Detroit y Nueva York. El primer
Chrysler estaba listo para entrar en el mercado. Presentación
del Primer Chrysler Tras concluir el
desarrollo de su coche, Walter P. Chrysler prevé presentarlo en el Salón de Nueva York
que se celebraba en enero de 1924, pero la organización decide acoger sólo a modelos ya
en producción. Para no desaprovechar la oportunidad, Chrysler instaló un gran stand en
el amplio vestíbulo del Hotel Commodore, habitual punto de encuentro de periodistas,
magnates y otros influyentes visitantes del Salón. Las noticias sobre el innovador
Chrysler B-70 se expandieron rápidamente, atrayendo a miles de visitantes que sin pausa
comenzaron a realizar los primeros pedidos. Características
del Chrysler B-70 El robusto motor de
3.300 cm3 y 6 cilindros tenia una elevada relación de compresión para la época: 4,7:1.
Sus 68 CV a 3.000 rpm permitían una velocidad de crucero en torno a 70 millas (110 km/h),
una cifra sólo conseguida por modelos exclusivos de muy alto precio. La fiabilidad
quedaba asegurada por una bancada de siete cojinetes y la lubricación a alta presión. Para Walter P.
Chrysler las prestaciones eran sólo parte del todo. Un coche bien construido también
debía frenar bien. El B-70 incluía sistema de frenos hidráulicos a las cuatro ruedas,
en tanto que la mayoría de los fabricantes de la época se contentaban con imprevisibles
frenos mecánicos. Ello supuso un trascendente avance en seguridad. Otras características
destacables del B-70 eran la suspensión con amortiguadores y la completa instrumentación
de serie. El Exito del
Chrysler B-70 Disponible en nueve
tipos de carrocería, el B-70 pronto se convirtió en gran éxito. En 1924 se vendieron
32.000 unidades, una cifra hasta entonces no lograda por ningún otro automóvil durante
su primer año de producción. Este sorprendente
éxito de ventas estuvo apoyado por rotundas demostraciones en competición. El ganador de
las 500 Millas de Indianápolis, Ralph DePalma estableció un nuevo récord en la subida
al Monte Wilson al volante de un Chrysler. Y posteriormente recorrió 1.000 millas en
1.007 minutos. El sueño de Walter
P. Chrysler de crear un coche superior que llevase su nombre se había convertido en una
sensacional realidad. Años de
Expansión En 1928 Chrysler
presenta la marca Plymouth. Con motor de 45 CV y 4 cilindros, el primer Plymouth sólo
costaba 670 dólares. A pesar de este bajo precio fue el primero de su clase en incorporar
frenos hidráulicos. Unos meses después,
Chrysler adquiere la empresa Dodge Brothers fundada en 1914. Paradójicamente Dodge era
entonces cinco veces más grande que la propia Chrysler. En 1929 Chrysler se consolida
como una de las tres grandes compañías automovilísticas americanas. Como centro y
símbolo de la empresa, Walter P. Chrysler inicia la construcción en Nueva York del
edificio Chrysler. Con sus 77 pisos era el más alto del mundo y en palabras de Chrysler
representaba "la gloria de los tiempos modernos". Se definen las
cuatro divisiones que integran la compañía: Chrysler, Dodge, De Soto y Plymouth.
Walter P. Chrysler
afirmaba que su objetivo no era vender coches, sino mejorarlos. Y a pesar de los años de
depresión, Chrysler invertía en investigación como ninguna otra compañía. Una buena
prueba de ello fue el Airflow. El automóvil que anticipó avances y tendencias que no se
generalizarían hasta mucho después de una década. Los Años de la
Depresión Incluso durante los
años de la Depresión, Chrysler nunca perdió la iniciativa. En 1931 los nuevos Chrysler
de 8 cilindros despertaron pasiones entre los más entendidos. La Depresión
obligó a muchos fabricantes a cerrar sus fábricas, pero gracias a la rápida política
de ahorro y a la diversificación implantada por Walter P. Chrysler en los años de
bonanza la empresa pudo superar las circunstancias. De hecho, con la sólida reputación
de su ingeniería y la belleza de sus líneas, los automóviles Chrysler no sólo se
situaban por delante de sus competidores, también parecían preparados para un futuro
mejor. Pequeños
Grandes Avances En 1930 todos los
modelos Chrysler incorporan carrocería de acero y bomba de combustible que reemplazaba a
la alimentación por gravedad. En 1932 Chrysler es la primera marca en introducir sistema
de frenos asistido y en tratar la carrocería contra la oxidación. En 1939 Chrysler
presenta la primera transmisión de acoplamiento viscoso. Lo que el
Airflow nos Dejó El aerodinámico
Chrysler Airflow de 1934 supuso un avance radical que trascendió a su época. Desde 1927
los ingenieros de Chrysler realizaban importantes investigaciones aerodinámicas, llegando
a identificar que el perfil de lágrima no sólo reducía la resistencia al aire,
mejorando la economía y las prestaciones, sino que también permitía integrar una
célula totalmente de acero que ofrecía a los pasajeros una protección sin precedentes.
El diseño fue sometido a pruebas en el túnel de viento y permitió tantas e importantes
mejoras que la posibilidad de crear el utópico "coche del mañana" parecía
estar muy próxima. El Chrysler Airflow
nació en 1934 como pura expresión de este concepto de ingeniería. Pero desgraciadamente
el público lo percibió como excesivamente revolucionario. Era un automóvil superior,
dinámico y eficaz, confortable y seguro, amplio y funcional. Pero el diseño que
permitía todos estos avances chocaba frontalmente con los convencionalismos de la época.
La II Guerra Mundial
fue un interminable semáforo en rojo para el avance automovilístico. Las nuevas ideas se
archivan ante la imposibilidad de llevarlas a la práctica, pero las energías y las
inquietudes almacenadas tendrían expresión al final de la década y prepararían el
camino para la " revolución de los 50 ". Los Ultimos
de la Preguerra Tras la experiencia
Airflow, Chrysler propone diseños más conservadores y en 1941 presenta el emblemático
modelo Town & Country. Su carrocería en gran parte de madera reflejaba el sentir
popular norteamericano de hacer del automóvil un segundo hogar. Con un estilo
opuesto, el último modelo antes de la entrada de EE.UU. en la II Guerra Mundial, el De
Soto de 1942 incluía faros ocultos y transmisión semiautomática de cuatro velocidades. También en 1942 los
lujosos modelos Imperial incluyen elevalunas eléctricos accionados mediante un
sofisticado sistema hidráulico. Se Impone el
Color Verde Como consecuencia de
la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, la producción de turismos es
interrumpida. En contrapartida, Chrysler construye 500.000 camiones para uso militar. Al término de la
guerra Chrysler reanuda la producción de turismos, pero los modelos de 1946 eran
prácticamente similares a los de preguerra. En 1949 finalmente se presenta una gama
totalmente nueva, como primicia los nuevos salpicaderos acolchados incrementan la
seguridad. Y los nuevos diseños con traseras perfiladas ya preparaban el camino para la
eclosión de estilo que vendría poco después.
Más color, más
potencia, más confort y, por supuesto, más tamaño. Superado el letargo bélico el coche
se convierte en pura expresión vital, en un sueño individual que no entiende de
límites. Durante estos años
Chrysler lidera e impulsa el ideal del coche americano creando el estilo que otros sólo
logran imitar y construyendo los motores más potentes de la época. ¿Alguien quiere
más? Más
Seguridad, Más Confort En 1950 Chrysler
introduce los frenos de disco en las cuatro ruedas. Además, es el primer fabricante
americano que ofrece elevalunas eléctricos en todos sus modelos. Un año más tarde
también está disponible la dirección hidráulica en todos los turismos Chrysler. La evolución del
cambio automático no conoce pausa. En 1953 se presenta la transmisión automática
PowerFlite. En 1956 aparece la transmisión automática Magic Touch activada con botones.
Y en 1957 se ofrece de serie la nueva transmisión automática TorqueFlite, toda una
innovación en su tiempo. La
Magia Hemi En 1951 Chrysler
presenta el legendario motor FirePower V8 con cámaras de combustión hemisféricas. Este
primer motor de 180 CV fue inmediatamente valorado como uno de los grandes logros de la
industria automovilística americana y representó un gran avance en el diseño de motores
de serie. Por el diseño de
sus cámaras de combustión, este motor pronto recibió el apelativo de Hemi e
inmediatamente se sitúo por delante de todos los V8 rivales gracias a su impresionante
potencia a cualquier régimen de giro. Y a pesar de su complejo diseño, era todo un
ejemplo de robustez y fiabilidad. Chrysler era de
nuevo la marca a batir en las carreras. Los motores Hemi obtuvieron numerosas victorias en
competición, como el campeonato NASCAR de 1954. Y lo más impresionante fue el retorno de
Chrysler a Le Mans de la mano de Briggs Cunningham. Compitiendo contra las marcas
europeas, los Cunningham obtuvieron el tercer puesto en 1953 y 1954. Con un progresivo
incremento de su cilindrada y potencia, en años posteriores los nuevos motores Hemi
llegaron a ofrecer hasta 390 CV, convirtiendo a los modelos Chrysler en los auténticos
líderes de las carreteras y los circuitos americanos. Tocando el
Cielo En 1955 Chrysler
presenta el revolucionario diseño Forward Look. Se caracterizaba por las amplias aletas
traseras, que pacerían querer tocar el cielo, y una baja altura de la carrocería. Con el
apelativo difundido en la campaña publicitaria de la época, de "El estilo de los
Cien Millones de Dólares", el diseño de Chrysler ofrecía una inconfundible
sensación de movimiento, incluso con el coche parado, y definiría el diseño americano
de los próximos años. Modelos
Denominados por Letras A mediados de los
50, los motores Hemi impulsaban a toda la gama Chrysler y el diseño Forward Look hacía
volar la imaginación. Partiendo de esta emocionante combinación de potencia y estilo,
Chrysler presentó una serie de modelos que marcaron una era en el automovilismo
americano. Con una increíble
potencia de 300 CV, el Chrysler 300 de 1955 estableció un nuevo nivel de prestaciones
entre los coches de serie. Apodado la "Belleza Salvaje" por su mezcla de
refinamiento y músculo, inmediatamente se convirtió en el coche a batir en los
circuitos, dominando el campeonato NASCAR y batiendo numerosos récords. Chrysler decidió
identificar la evolución de este modelo con la legendaria nomenclatura de letras. Y el
público apenas tuvo tiempo de recobrar el aliento antes de que apareciese el 300C de
1957. Prácticamente volando a ras de suelo con sus insinuantes aletas y sus dobles faros,
los nuevos modelos eran mucho más bajos y manejables, gracias a su sistema de suspensión
Torsión - Aire, que sustituía los voluminosos muelles. La inyección electrónica, el
control de crucero Auto Pilot, el cierre centralizado y la transmisión automática
accionada por botones hacían realidad el sueño del coche americano apenas inalcanzable
en Europa. La legendaria serie
de modelos denominados por letras culminó con el 300L de 1965 y actualmente ha sido
recuperada por el nuevo Chrysler 300M afortunadamente hoy sí alcanzable en Europa. Música a
Bordo En 1955 Chrysler es
el primer fabricante americano en equipar sus automóviles con radio de transistores. Un
año después, el tocadiscos Highway Hi-Fi está disponible opcionalmente en todos los
Chrysler. Al final de la década, Chrysler es el primer fabricante americano que ofrece un
reproductor de discos de 45 rpm. Además, al igual que los actuales cargadores de CD, este
sofisticado aparato tenía capacidad para almacenar 19 discos.
"Aquí hay
sitio para dos, e incluso para tres." Se supone que es la frase que más solían
pronunciar las familias americanas a la puerta de sus garajes. En los hogares ya no
bastaba con un coche y la producción se diversificó como nunca. Chrysler fue destacado
protagonista en dos nuevos segmentos, el compacto, habitualmente para ellas, y el
deportivo, habitualmente para los hijos. Además, Chrysler
también continuó sus investigaciones en energías alternativas estableciendo una
innovadora relación directa con los usuarios. Propulsión
por Turbina En su continua
búsqueda de una propulsión más eficiente, los ingenieros de Chrysler habían
desarrollado motores de turbina desde 1954. Tras varias evoluciones, los modelos de 1963
eran atractivos coupés que se conducían con una silenciosa suavidad. Chrysler decide
entonces construir 51 vehículos propulsados por turbina para ser probados por clientes
seleccionados. Durante tres años, unos 200 clientes tuvieron a su disposición durante
varios meses uno de los coches para someterlos a prueba en condiciones reales. Los
resultados demostraron que si bien los conductores estaban encantados con la suavidad y el
estilo, la turbina era demasiado sedienta y lenta al acelerar. Sin embargo, fue una
valiosa exploración de fuentes alternativas de energía. Formato
Europeo Con la presentación
en 1960 de los modelos Valiant, Chrysler toma posiciones en el emergente mercado de coches
compactos. Frente a las dimensiones de sus hermanos, el Valiant se aproximaba al concepto
europeo, pero mientras en Estados Unidos era un coche pequeño, en Europa se medía entre
los grandes, tal como ocurrió con el Dodge Dart fabricado desde 1964 en España. Un Estilo
más Sereno El diseño de los 60
era opuesto al de los 50. Y prueba del cambio fueron las traseras sin aletas en los
Chrysler de 1962. Los modelos de 1963 avanzaban aún más en esta dirección mostrando un
claro perfil en cuña. Chrysler tomó la
delantera en la construcción autoportante sin el tradicional chasis, además del menor
peso, los beneficios también incluían una superior manejabilidad y estabilidad. A final de la
década la cilindrada máxima de los motores aumentó hasta los 7.200 cm3, pensando más
en cumplir las futuras normas sobre emisiones que en términos de potencia. Pero este
aumento unido al voluminoso estilo indicaba la filosofía para abordar una nueva era:
hacerlo todo más grande.
Hasta ahora el
automóvil había avanzado con total libertad, nada ni nadie había interferido en su
evolución. En los setenta la situación cambia radicalmente. La crisis del petróleo y
las estrictas medidas anticontaminación crearon un panorama quizá menos emocionante,
pero sin duda más racional. Así, en los modelos
líderes de ventas de Chrysler, el peso, la seguridad y la economía tienen un
protagonismo que los clientes saben valorar. Como representantes
del exultante pasado, los "Muscle Cars", una derivación radical y genuinamente
americana de los deportivos, se extinguieron tan rápidamente como antes recorrían las
carreteras. Puro
Músculo Entre mediados de
los sesenta y principios de los setenta se extendió una raza de automóviles en los que
sólo importaban dos cosas: ser potentes y parecerlo. Eran los llamados "Muscle
Cars". Con su amplia experiencia en competición Chrysler también lideró este
mercado. Un buen ejemplo es el exuberante Plymouth Superbird, un verdadero ejemplar de
carreras NASCAR para uso cotidiano. Con su inmenso spoiler trasero y su frontal perfilado
el Superbird prometía prestaciones impresionantes y de verdad que las conseguía: ¡era
capaz de superar los 320 km/h! El Origen
del ABS En 1971 Chrysler
introduce en los modelos Imperial el sistema de frenado anti derrapante denominado
"Four-Wheel Sure Brake" como parte del equipo opcional. Todo un antecesor del
actual ABS. La Crisis
del Petróleo Chrysler disfrutaba
de uno de los mejores años de su historia cuando en octubre de 1973 los países de la
OPEP decretaron el embargo del petróleo. Como el resto de fabricantes americanos,
Chrysler sólo disponía de coches grandes. Además, la crisis petrolífera coincidió con
una nueva normativa sobre contaminación y con unos nuevos índices restrictivos de la
potencia bruta que incidían sobre uno de los tradicionales puntos fuertes de Chrysler. En 1975, Chrysler
reaccionó con la presentación de un llamativo modelo del segmento mediano de lujo. El
atractivo Cordoba era el Chrysler más pequeño desde hacía décadas. A medida que la
crisis de combustible se suavizó, las ventas de Chrysler se recuperaron, principalmente
gracias al Cordoba y a un nuevo modelo del segmento medio, el aún más pequeño LeBaron.
Ambos modelos demostraron que Chrysler podía ofrecer un elevado nivel de lujo y eficacia
en coches de dimensiones contenidas.
La profunda crisis
económica de inicio de los ochenta obligó a agudizar el ingenio y a buscar nuevas formas
de expresión para el automóvil. La invención por
Chrysler del concepto monovolumen marcó un antes y un después en las carreteras
americanas y después europeas. Y las soluciones en seguridad y ecología siguieron
imponiéndose de tal modo que el automóvil comenzó a parecerse en gran medida a lo que
es hoy. La Era
Iacocca Nombrado Presidente
y Director General de Chrysler Corporation en 1979, Lee A. Iacocca se enfrentó a la
difícil misión de superar la profunda recesión de la época. La primera respuesta fue
la "Serie K" una gama de automóviles compactos presentada en 1982. El Dodge
Aries y el Plymouth Reliant obtuvieron un éxito inmediato, permitiendo a Chrysler mirar
al futuro con optimismo. La
Invención del Monovolumen De nuevo una
genialidad abre nuevos horizontes. Era 1984 y el mercado recibe sorprendido un nuevo
modelo de Chrysler que no se parecía a nada de lo existente. Se trataba del Voyager, el
primer ejemplar de un nuevo concepto basado en la amplitud y la versatilidad. Partiendo de
la plataforma de un turismo, los requisitos básicos de esta revolucionaria fórmula eran
capacidad para siete pasajeros con su equipaje y la posibilidad de aparcar en un garaje
normal. Tras dieciséis
años de liderazgo mundial y más de 8 millones de monovolúmenes vendidos, Chrysler ha
presentado en este segmento 38 primicias y ha obtenido más de 130 premios como
reconocimiento a su impresionante gama de monovolúmenes. Nuevas
Alianzas En 1985 Chrysler y
Mitsubishi establecen la compañía Diamond Star Motors dedicada a la construcción de
coches pequeños en Illinois. En 1987 Chrysler adquiere la American Motors Corporation por
800 millones de dólares. Por volumen, AMC era el cuarto fabricante americano y
posteriormente se convertiría en la actual división Jeep. Por último, en 1989 Chrysler
establece un acuerdo con la firma austríaca Steyr Daimler Puch para producir
monovolúmenes en Europa. Airbags de
Serie En 1988 Chrysler es
el primer fabricante americano que incorpora airbags como equipamiento de serie.
Tras dos décadas
que sirvieron para establecer una nueva escala de valores, en los noventa el automóvil ya
había asumido totalmente su nuevo rol en la sociedad, ¡y de nuevo era posible el
despliegue! Para ello, Chrysler
explora como nadie nuevos caminos. Y aplicando la filosofía "Del Concepto a la
Realidad" presenta en tiempo récord desde deportivos de ensueño hasta las más
funcionales y avanzadas berlinas. Diversificación,
armonía entre pasado y futuro y una visión más universal del automóvil, Chrysler hace
suyas estas premisas y traza las bases para un futuro que acaba de comenzar. Pasión
Deportiva En 1993 se
comercializa el Dodge Viper, un roadster pura raza con motor V10. Es el primer modelo
creado según la nueva filosofía de Equipo de Plataforma, un grupo de trabajo compuesto
por gerentes y especialistas de cada disciplina dedicados al desarrollo de un automóvil.
Gracias a esta filosofía, el Viper pasó en un tiempo récord de ser un prototipo a ser
producido en serie. Y prueba de su innovadora concepción son sus actuales éxitos en el
campeonato GT2. En 1996 Chrysler
presenta el Viper Coupé y el Prowler. Como auténtico heredero del estilo "Hot
Rod" el Prowler prescinde de todo lo accesorio y cautiva por sus sencillas líneas y
sus impresionantes prestaciones. El Concepto
Cab Forward A mediados de la
década, Chrysler presenta en una nueva generación de automóviles el concepto Cab
Forward (habitáculo adelantado). Al reducir el espacio para el motor y aumentar la
distancia entre ejes, se disfruta de mayor amplitud interior y de un comportamiento más
preciso y confortable. Nace
DaimlerChrysler El 6 de mayo de 1998
el Presidente de Daimler-Benz AG, Jürgen E. Schrempp y Robert Eaton, Presidente de
Chrysler Corporation, firman la alianza de ambas compañías constituyéndose
DaimlerChrysler. Una compañía innovadora en las más diversas áreas que cuenta con
428.000 empleados y opera en más de 200 países. Motor de
Futuro Chrysler es líder
en el desarrollo de la nueva tecnología de célula de combustible basada en el proceso
inverso a la electrólisis, es decir, la obtención de energía eléctrica mediante la
fusión de hidrógeno y oxígeno. Partiendo de la
experiencia adquirida con el Intrepid ESC de 1996 y el ESX2 de 1998, el ESX3 presentado en
enero de 2000 mide casi cinco metros pero sólo consume 3,3 l/100 Km. en ciclo combinado
ciudad/carretera. El ESX3 combina un
eficaz motor diesel, un motor eléctrico y una innovadora batería de litio. Su
carrocería presenta otra determinante innovación, una tecnología termoplástica de
inyección - moldeado que aporta significativas mejoras en resistencia, color y costes. El
ESX3 pesa sólo 1.022 kg, cumple todas las normas norteamericanas de seguridad y ofrece la
amplitud y el confort de una gran berlina actual. Además, el vehículo es reciclable en
más del 80%. |
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