Con
el Thesis, pues, Lancia abre sus puertas al Tercer Milenio, proponiendo nuevos valores en
la relación hombre-automóvil, como la coherencia multisensorial ofrecida por materiales
valiosos utilizados no sólo en función de su aspecto estético, sino también por las
consonantes reacciones táctiles y acústicas que saben ofrecer. Como
la "soft-revolution" de una aproximación a la más avanzada tecnología
informática y telemática. Esta última "facilitada" por fin gracias a una
interfaz hombre-automóvil que abre las puertas al auténtico lujo del mañana: no
encontrar ningún obstáculo para los propios deseos, sino poderlos hacer realidad con la
inmediatez y la simplicidad garantizadas por automóviles que se adaptan al hombre, y no
viceversa. Como
la "calidad percibida": un sentimiento difícil de describir porque combina
bienestar, sensación de satisfacción de los propios deseos sensoriales y psicológicos y
placer de "estar" en el automóvil. De
estos cromosomas antiguos de la marca, reinterpretados en la más avanzada frontera de la
creatividad, nace el Lancia Thesis, el modelo destinado a relanzar la marca entre los
grandes fabricantes mundiales de berlinas de prestigio.
Primero
fue la lección de estilo y filosofía del concept-car Dialogos, apreciado espacio de una
nueva manera de contemplar el automóvil: pensando, por ejemplo, en una "conducción
sin estrés", y considerando el habitáculo como "burbuja saludable" y
"salón de casa". Ahora
es el turno del Thesis, modelo situado en la cumbre de la gama y, por tanto, para una
marca de lujo como Lancia, modelo que -por definición- mejor representa e interpreta los
valores de la marca: dinamismo de proyecto, tecnología avanzada, confort absolutamente de
lujo y soluciones refinadas. Concretamente,
un gran automóvil de lujo de poco menos de cinco metros de longitud (4,88), con rasgos
que nos hacen retroceder en el tiempo: frontal alto, capó largo y perfil cuneiforme.
Rasgos contrapuestos, sin embargo, por sus suaves curvas y cantos resueltos mezclados en
un lenguaje estilístico del todo innovador. En
definitiva, un automóvil "de emoción" que desde el primer momento rechaza la
escuela de las formas demasiado racionales, incluso visualmente económicas, para proponer
una gran calandra vertical y faros romboidales. Estos últimos, separados de la calandra,
se integran, en cambio, en paragolpes esculpidos y robustos (el hundimiento entre el capó
y el lateral del automóvil nos recuerda a los automóviles de los años treinta y
cuarenta, cuando los dos elementos se unieron por primera vez). Nace,
así, un frontal integrado que reemplaza al habitual paragolpes saliente y elimina no
sólo el voladizo del cuerpo del automóvil, sino también la división del frontal en dos
partes: "superior" e "inferior". Y da lugar, en cambio, a una nueva
división vertical: aleta, calandra, aleta. Este recurso, importante y distintivo, está
destinado -de ahora en adelante- a convertirse en una referencia obligada para los
diseñadores de Lancia y, quizás, a hacer escuela. Una
gran nitidez de las formas caracteriza también la vista lateral del Lancia Thesis. La
línea del lateral nace en la aleta delantera y recorre toda la línea de cintura del
automóvil, de faro a faro, sin interrupción alguna. De esta manera, contribuye a
reforzar el efecto limusina "alargando" el automóvil. Los hombros robustos y
protectores, por su parte, y un voladizo delantero y otro trasero bien equilibrados entre
sí aumentan la sensación de importancia del automóvil. Desde
este punto de vista, resulta evidente la larga batalla del automóvil (2,8 metros),
característica indispensable cuando se quiere garantizar una gran habitabilidad interior.
Asimismo, el alargamiento del techo permite evitar la forma arqueada que crea el perfil
superior de las ventanas. En
el lateral, igual que en el frontal, se hacen poquísimas concesiones al elemento
decorativo del cromado. Aquí: un fino hilo que enmarca la forma también alargada y
oscura de los cristales y dos inserciones que destacan las manillas. Allí: la calandra y
el contorno de los faros triangulares. Finalmente,
resulta armoniosa e impactante la parte trasera del automóvil, donde se unen
coherentemente todas las líneas y elementos que dan forma al Lancia Thesis. También en
la vista trasera, el paragolpes integrado deja espacio a los trazos verticales de las
líneas. En primer lugar, los deflectores que descienden del montante hasta desaparecer,
destacando los finos e innovadores faros de microlámpara. Durante el día, casi dos
sobrias decoraciones de cromo; por la noche, un hilo de color rojo y otro de color
naranja, ambos de un centímetro de ancho, gracias a los cuales el automóvil resulta
único y reconocible incluso en autopista. Domina
toda la parte trasera del automóvil el amplio maletero elevado (recuerda en cierto modo
el Flaminia), en el que aparece un canto transversal que aumenta la eficacia aerodinámica
y da un toque de precisión a un conjunto de líneas suaves. El techo se integra en el
cuerpo del automóvil y se dibuja "en cascada" hacia el maletero, evocando el
clásico estilo de Lancia (que recuerda al Aurelia).
El
ambiente es lujoso, amplio y protector. Un lugar emotivamente envolvente donde el uso de
materiales de calidad, junto con las reacciones táctiles y acústicas que saben regalar,
crea esta coherencia multisensorial que representa la última frontera del mundo Lancia.
La arquitectura del habitáculo del Lancia Thesis es envolvente, y con la suavidad del
Alcantara, la lana o la piel, el abrazo a los pasajeros resulta muy tranquilizador. Las
superficies son plenas, precisas y sin embargo dinámicas, con cantos que atraviesan las
formas, dando carácter y vigor al automóvil. El
salpicadero parece sostenido por la columna central que divide los dos asientos
delanteros, alejados expresamente para dar espacio a un apoyabrazos alto y ancho que,
igual que en los aviones, pueden utilizar cómodamente los dos ocupantes al mismo tiempo
sin causarse ninguna molestia. Allí, en la consola central, también se encuentra el
"cerebro tecnológico" del Thesis: una pantalla en color de siete pulgadas
rodeada, por los lados, por interruptores que proporcionan el acceso directo a los
diferentes menús, y completada, por debajo, por una fila de teclas reconfigurables. Estas
últimas cambian de función según el menú seleccionado, facilitando así la
comprensión de la comunicación virtual. Sirven para accionar el CONNECT, el sofisticado
sistema telemático integrado que permite conectarse a un mundo de los servicios, el de
Targasys. Los
asientos delanteros, diseñados con evidentes referencias al Dialogos, tienen formas
redondas, suaves y cómodas que aseguran el máximo confort y el excelente gusto estético
de los ambientes de lujo. El cojín, con una forma alargada, recuerda un chaise longue o -
si se prefiere - una butaca de vuelo de primera clase, y ofrece al pasajero un útil
reposapiernas. La zona central, en cambio, tiene una línea retro, que confiere a los
asientos el aspecto del salón de casa.
Entre
los materiales, todos de primerísima calidad, destacan la piel, la suavísima napa con la
firma Poltrona Frau y el Alcantara. El gran retorno a la lana se reserva a los asientos y
a la moldura de revestimiento central que gira alrededor del habitáculo sin
interrupciones, resaltada por el toque de clase de la sobria inserción en madera. Y,
finalmente, el magnesio fundido a presión de la consola central y del túnel. El
resultado es un ambiente de materiales nobles, cálido y exclusivo, muy lejos de las
frías y racionales superficies de otros automóviles del segmento. Un
equipamiento de clase para conductores de clase. Personas capaces de apreciar el refinado
efecto monocromático de los materiales. Por ejemplo, el beige, el gris o el azul del
salpicadero que se repite en los asientos, en los paneles de las puertas e incluso en la
moqueta del piso. La
instrumentación de a bordo del Lancia Thesis es, obviamente, analógica, como es de
esperar de los automóviles de lujo. Se trata de grandes fondos redondos, transparentes y
tridimensionales, con números que parecen flotar en el espacio (lo cual recuerda al
Aurelia y al Flaminia, dos automóviles que han marcado la historia de la Marca). Basta
con una mirada para que el conductor obtenga con exactitud toda la información que
necesita. Con un simple gesto como el de consultar el reloj de muñeca, donde la
precisión analógica de las agujas permite comprender sin tener que decodificar. En
cambio, cuando se encienden las luces, el instrumento combina a la sencillez del pasado la
novísima tecnología de la electroluminiscencia que permite leer muy fácilmente la
información sobre un fondo de color azul tenue. La tecnología En
el campo de la tecnología y la telemática, el Lancia Thesis no da lugar a deseos de
ningún tipo, puesto que dispone de todo lo que los clientes más exigentes puedan desear.
En
el campo de la seguridad activa cuenta con los más avanzados dispositivos electrónicos
actualmente disponibles para el control de la tracción: ASR para limitar el deslizamiento
en aceleración, MSR para regular el par frenante en descenso y ESP para el control de la
estabilidad dinámica en curvas. Y,
además, un sofisticado sistema ABS con repartidor de frenada EBD y un inédito freno de
mano electrónico que se introduce automáticamente en los semáforos; así, limita los
daños de un posible choque trasero (accidentes en cadena, lesiones de latigazo). Después
se desconecta, también de manera automática, en cuanto se roza el acelerador. La
gestión de la seguridad pasiva, en cambio, se delega a una centralita electrónica que,
en función de las necesidades y con el debido grado de intensidad, pone en funcionamiento
uno u otro dispositivo del sistema, formado por 8 airbags: 2 frontales, 4 laterales
situados en los asientos delanteros y traseros, y 2 airbags de cortina. Si
tuviéramos que enumerar el contenido del Lancia Thesis obtendríamos una lista
larguísima. Bastará sólo con recordar algunos de sus equipamientos para demostrar cómo
todas las prestaciones y características del automóvil se han estudiado al máximo. Basta
con pensar en el confort del viaje, garantizado por dos sofisticados esquemas de
suspensión, que en el eje delantero montan un paralelogramo doble con articulación
virtual y, en el trasero, una suspensión de brazos múltiples. Ambas gestionadas
electrónicamente por un sistema de amortiguación semiactivo denominado
"Skyhook", ya que permite que el automóvil se mueva como si estuviera
"suspendido" en el cielo. O bien, en el bienestar interior, asegurado por un
sistema de climatización automática de "tres zonas" que permite controlar la
temperatura de manera independiente para el conductor, el acompañante y los pasajeros
traseros. Y por otros dispositivos como "My Car", que personaliza las diferentes
funciones del automóvil, la regulación completamente eléctrica (y con memoria) de los
asientos delanteros y el volante y la cortina parasol, también de accionamiento
eléctrico. El
Thesis, pues, se presenta como un modelo que se sitúa no sólo en la cumbre de la gama
Lancia, sino también en los primeros puestos de toda la oferta del mercado. En parte
porque, en este automóvil, la clase y el prestigio se combinan con toda la electrónica,
la informática y la telemática actualmente disponibles. Tecnología
que se ha utilizado para permitir la máxima personalización del automóvil: con el
"Easy Go", por ejemplo, me acerco y el coche "me reconoce" y
desbloquea sólo las puertas que me interesan, permitiéndome entrar y poner en marcha el
motor sin tener que usar las llaves, regulando el asiento, los espejos retrovisores y el
volante según mis preferencias. Y,
obviamente, para estar conectados continuamente, durante el viaje, con el mundo exterior y
con los servicios que puede ofrecer. De ahí el CONNECT con órdenes habladas, teléfono
GSM, televisor, navegador, Sound System Bose con once altavoces, etc. Por
no hablar de los dispositivos estudiados para que tanto la conducción del Lancia Thesis
como la permanencia en su interior resulten realmente cómodos. Como la dirección
asistida de asistencia variable, los faros "bixenón" o el Radar Cruise Control
que, en los largos recorridos de autopista, asiste al conductor controlando de manera
automática la velocidad de crucero y la distancia del vehículo precedente. O, también,
el techo practicable, el cual incorpora células solares que alimentan el sistema de aire
acondicionado incluso con el vehículo parado, garantizando así una temperatura ideal
incluso cuando se deja el automóvil al sol durante mucho tiempo. Finalmente,
el Thesis ayuda al conductor con faros que se encienden automáticamente al entrar en un
túnel, limpiacristales que se accionan solos cuando empieza a llover, y sensores de
aparcamiento que detectan los posibles objetos cercanos y facilitan las maniobras de
estacionamiento. Los motores Finalmente, elevadas prestaciones, absoluta fiabilidad y excelente confort para los propulsores del Lancia Thesis, que serán tres. Dos de gasolina: 2.4 veinte válvulas de 170 CV; un 3.0 V6 24v de 215 CV. Y un turbodiesel de inyección directa "Common Rail": el 2.4 JTD diez válvulas, de 150 CV. |