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Valencia, 24 de junio de 2005 Valencia acogió entre los días 14 a 22 de junio la celebración del Acto 4 de la Valencia Louis Vuitton, evento en el que Ford participa como Coche Oficial de la America's Cup, dando apoyo logístico a este importante evento. La fuerte integración de la compañía en la vida de la Comunidad Valenciana y su tradicional vinculación con el mundo de la America's Cup, hacen de este hecho un acontecimiento de especial trascendencia para Ford. ![]() Ford inició su instalación en Valencia en el año 1973 y en 1976 se inauguró la fábrica de Almussafes con la producción del emblemático Fiesta. Hoy, 29 años después, la planta da empleo directo a más de 7.000 personas con una producción que en 2004 alcanzó las 449.000 unidades, lo que la convierte en uno de los principales centros de producción de la compañía en Europa. En la actualidad son pocas las familias valencianas que no tienen ningún tipo de vinculación con Ford. Este sentimiento de cercanía refuerza el compromiso de la compañía con la ciudad de Valencia, y su voluntad de participación en todos aquellos acontecimientos que son trascendentales para la vida y el desarrollo de la ciudad. La "Fórmula 1 del mar" La vinculación de Ford con la America's Cup en Valencia no es ninguna novedad. La historia arranca en 1978, cuando los equipos de investigación de Ford Motor Company empiezan a aplicar su experiencia en la Fórmula 1 al mundo de la navegación deportiva. En 1993, Ford Motor Company y Lincoln Mercury Marketing crearon una alianza estratégica que sería el preludio del desarrollo tecnológico del Young America, el defensor de la Copa en la 29 edición de la America's Cup. Poco después, en 1995 Ford Engineering fue invitado a unirse a SAIC (think tank gubernamental de alto secreto centrado en ingeniería militar), Boeing Aircraft, Cry Super Company, y Lincoln Mercury para dar lugar al PACT 95 (Partnership of America´s Cup Technology). La participación de Ford en esta alianza aportaba un alto valor estratégico al proyecto. No en vano a la America's Cup se la conoce como la Fórmula 1 del Mar. Ambas competiciones tienen en común la carrera frenética de los equipos por sorprender a sus adversarios con el más innovador desarrollo tecnológico guardado con el mayor de los secretos. Además, son muchas las similitudes tecnológicas entre un barco America's Cup y un coche Formula 1. En ambos casos, juega un papel fundamental la aerodinámica; ambos utilizan materiales similares con el fin de aligerar peso y ganar resistencia y los mismos sistemas electrónicos de control de navegaciónŠ El diseño de los barcos es muy similar al de un coche nuevo. Emplea la misma tecnología para construir y probar prototipos digitales para luego fabricar y verificar los nuevos diseños. Tanto es así, que los investigadores de Ford han descubierto que cuanto mayor desarrollo tecnológico posee una embarcación, mayor es su similitud con un automóvil. Ford, gracias a su potencial en ingeniería e investigación, ha contribuido de manera muy significativa al desarrollo y avances tecnológicos en navegación: diseño de superficies, dinámica de fluidos, investigación de materiales y sistemas de control. A su vez, la vela y en concreto la America's Cup, es parte del programa de Ford de desarrollo de tecnología y para el diseño de nuevos modelos destinados al mercado. El PACT 95 supuso para Ford la oportunidad de profundizar en la tecnología aerodinámica y el desarrollo de nuevos materiales, como los compuestos de fibra de carbón, para su aplicación a los vehículos futuros. La experiencia adquirida fue de gran valor en el desarrollo de su tecnología para la competición y de nuevos modelos para el mercado que verían la luz en los años posteriores. La aerodinámica, la ligereza y la resistencia son el caballo de batalla para construir vehículos más seguros, más eficientes y más ligeros. El ser capaz de trabajar en este campo dentro del ambiente de la alta competición ofrece a los investigadores de Ford la oportunidad de realizar pruebas y desarrollar materiales en condiciones reales. A partir de esta experiencia, nuevos desafíos se sumaron a la historia de Ford en la America's Cup. En 1998, Ford Motor Company se unió a un nuevo proyecto, el AmericaOne, con base en San Francisco, para aportar su capacidad tecnológica y recursos de investigación en la preparación de la edición de 2000 en Nueva Zelanda. La aportación de Ford a este proyecto fue de un alto valor estratégico. La compañía puso a disposición del desafío su túnel de viento virtual, el "Power Wall", que recrea las propiedades aerodinámicas de los vehículos, de forma idéntica a la realidad, como fase previa a la construcción del prototipo. Este software fue adaptado a la construcción de los barcos para el diseño de los mástiles, basado en la anticipación de las condiciones del viento durante la carrera, y para el estudio de las corrientes de agua alrededor de la quilla. Fueron muchas y variadas las contribuciones de Ford al AmericaOne, pero el más llamativo fue quizá la producción de un punto de enganche de titanio que permitió, por primera vez, que un barco America's Cup fuera elevado con una grúa para trasladarlo desde el suelo hasta el mar. Esto permitió una ceremonia de botadura muy especial, en la que cientos de invitados pudieron contemplar cómo un barco de 24 toneladas se elevaba por el aire para recibir su bautismo de mar. Ford fue asimismo responsable del diseño, prueba y fabricación de una quilla de 900 Kgs., extremadamente ligera, para el segundo barco del AmericaOne. Una pieza de alto valor estratégico que constituye uno de los secretos mejor guardados entre los competidores de la America's Cup. Fue ésta la primera vez que una compañía de automoción asumía tan importante misión. La vinculación de Ford con la America's Cup se enmarca dentro del compromiso adquirido por la compañía de desarrollar y poner al alcance de sus clientes la más moderna tecnología al servicio de la calidad. |