POTENCIA PURA: MOTORES DIESEL DE AUDI

Barcelona, 10 de enero de 2006

Los motores diesel de Audi

Potencia pura

Audi presenta en el Salón de Detroit un motor que establece nuevas referencias en el ámbito de los diesel, gracias a un rendimiento que alcanza los 368 kW (500 CV) y 1.000 Nm de par. Con una cilindrada de 6 litros, el majestuoso propulsor V12 confiere al Audi Q7 credenciales de deportivo. Se trata del precursor de una iniciativa a gran escala que se pone en marcha cuando Audi se adentra en el mercado americano con sus modelos diesel, gracias a una inédita tecnología de control que reduce las emisiones de manera drástica.

El Audi Q7 V12 TDI eleva el listón en un segmento en expansión, como es el de los SUV. Le bastan 5,5 segundos para alcanzar los 100 km/h partiendo desde parado y su velocidad máxima está electrónicamente limitada a 250 km/h. Ambos valores dotan a este SUV de altas prestaciones de un carácter marcadamente deportivo. Su propulsor de seis litros y doce cilindros no hace sino evidenciar la enorme capacidad tecnológica de que dispone Audi. Han pasado 18 años desde que la marca de Ingolstadt inventó el motor TDI y ahora, con la llegada de su última generación, lo ha situado en la cima de su categoría.

Audi lidera la innovación

Todos los motores diesel de Audi son merecedores de la etiqueta "deportivo" gracias al impresionante nivel de prestaciones de propulsores como los seis y ocho cilindros 2.7 TDI, 3.0 TDI y 4.2 TDI. El carácter pionero de Audi en el campo de la tecnología diesel proviene de la valiosa experiencia adquirida a lo largo de las últimas décadas. Los ingenieros de la marca han sido responsables de cada uno de los más vitales avances, entre los cuales no puede pasarse por alto el montaje del primer motor TDI del mundo en un turismo, algo que Audi hizo realidad en 1989.

El año pasado tuvo lugar la demostración más palpable del potencial dinámico de una mecánica diesel en las pistas de carreras de todo el mundo. El V12 TDI del prototipo R10 superó la cota de los 650 CV y dejó a sus rivales con motores de gasolina en un segundo plano en cada una de las ocho carreras en las que compitió. En su victorioso camino, el R10 firmó la victoria en las míticas 24 Horas de Le Mans, al igual que en la categoría LMP1 de las American Le Mans Series.

Los motores diesel están de moda y ganan terreno también en el mercado estadounidense. En Audi existe la convicción de que los motores TDI constituyen la poderosa y austera alternativa en el futuro de la automoción y, por consiguiente, prepara una generación de modelos que explotarán esa tendencia a fondo. La llegada a los concesionarios americanos del Q7 3.0 TDI está prevista para finales de 2008. Se trata de un propulsor que, gracias a un nivel de emisiones excepcionalmente contenido derivado de la innovadora tecnología Bluetec, cumple la norma US Tier II Bin 5, muy exigente con las emisiones de óxido de nitrógeno y de partículas.

Catalizador SCR para reducir los niveles de óxido de nitrógeno

En el núcleo de la tecnología Bluetec hay que situar un catalizador conocido por las siglas SCR (Reducción Catalítica Selectiva). El segundo componente del sistema tiene la forma de un tanque auxiliar en cuyo interior hay una solución de diamida de carbono. Dicha solución se inyecta en el sistema de escape en pequeñas dosis, que se descomponen en amonia, que, a su vez, descompone los óxidos de nitrógeno en nitrógeno y agua. La llegada de los motores diesel ultra limpios Bluetec no hará sino contribuir a l a tradición de Audi de mantenerse en la primera línea de la tecnología diesel.

Motores TDI de bajas emisiones para el mercado americano

Potencia ecológica

La moda diesel está en su pleno apogeo también en los Estados Unidos. Audi, la marca que inventó la actual tecnología TDI, acomete el desafío de dicho mercado con la intención de alentar dicha tendencia. El año 2008 marcará el desembarco del Audi Q7 3.0 TDI en los concesionarios americanos. Gracias a unas emisiones excepcionalmente contenidas, derivadas de la vanguardista tecnología Bluetec, este motor consigue cumplir incluso los límites de emisiones más restrictivos.

En Europa, los automóviles con motores diesel han venido disfrutando de un inexorable aumento en popularidad durante los últimos años. En Alemania, por ejemplo, supusieron más del 45% de matriculaciones de vehículos nuevos en octubre de 2006. Los motores diesel actuales son potentes, rápidos, eficientes y limpios, virtudes en cuya materialización ha tenido mucho que ver Audi, como pionero de la tecnología diesel desde 1989.

El mercado diesel también está empezando su despegue en Estados Unidos, en 2006 los vehículos familiares con mecánicas diesel y los pequeños camiones se hicieron con una cuota de mercado de cerca del 3,5% y se prevé que esta cifra siga subiendo, con la firme convicción de que los motores TDI representan la potente y económica alternativa en el futuro de la automoción, Audi planea contribuir al refuerzo de esta tendencia embarcándose en su decidida alternativa en el mercado del diesel americano.

La estricta norma LEVII en California

La severa normativa que controla las emisiones representa un criterio clave para todos los motores de vehículos familiares en los Estados Unidos. La norma US Tier II Bin 8, vigente en 45 de los 50 estados americanos, limita las emisiones de óxido de nitrógeno ( NOx) a 0,20 gramos por milla, y las emisiones de partículas a 0,02 gramos por milla. La norma LEVII que rige en California y algunos otros estados del noroeste, va aún mucho más allá, limitando las emisiones de óxidos de nitrógeno a 0,07 g/milla y de partículas a 0,01 g/milla.

Los límites de la norma LEVII se sitúan simple y llanamente más allá de las capacidades de la tecnología de control de emisiones que se requieren para cumplir la vigente normativa Euro 4 europea.

Por esta razón Audi ha unido esfuerzos con Volkswagen y DaimlerChrysler para desarrollar una revolucionaria y novedosa tecnología. Se ll ama Bluetec y se refiere a motores diesel excepcionalmente ecológicos.

La tecnología Bluetec se basa en un catalizador específico denominado con la abreviatura SCR (Reducción Catalítica Selectiva) que va posicionado por detrás del catalizador de oxidación y el filtro de partículas. El segundo componente del sistema es un tanque auxiliar que contiene una solución acuosa de diamida carbónica. Esta solución que ha sido designada como "AdBlue" es inyectada en el interior del sistema de escape en pequeñas dosis, una vez en el flujo caliente de los gases de escape, se descompone en amonia que, a su vez acaba convirtiendo los óxidos de nitrógeno en nitrógeno y agua.

El agente reductor "AdBlue" se repone rutinariamente en el taller en cada mantenimiento del vehículo sin que el cliente tenga que mover un dedo. Audi se asegura de que hay suficiente "AdBlue" para que se cubran sin problemas los kilometrajes entre mantenimientos. Entre los beneficios adicionales del "AdBlue" está su carácter biodegradable y la efectividad garantizada del sistema durante la duración de la vida útil del vehículo.

Audi es una referencia en el avance de los motores diesel

Los ultra ecológicos motores diesel Bluetec permiten que Audi siga conservando su posición en la vanguardia del desarrollo de la tecnología diesel. La marca de Ingolstadt desarrolló la tecnología de inyección directa diesel en 1989. Desde entonces la eficiencia termodinámica de los motores diesel ha mejorado aproximadamente un 30%. Comparada con los niveles de 1989 la norma anticontaminación europea Euro 4 proclama una reducción del 93% en emisiones de partículas en vehículos familiares. Mucho antes de que la norma entrara en vigor, Audi ya había lanzado modelos al mercado que cumplían con los límites estipulados, incluso sin necesidad de recurrir a un filtro de partículas.

La filosofía de Audi ha sido siempre ofrecer a sus clientes la mejor solución posible y considerando que las únicas emisiones buenas son aquellas que no se crean en primer lugar, los ingenieros de Audi dieron prioridad absoluta a mejorar las características internas de los motores que influirían en el refinamiento del proceso de combustión.

La tecnología common-rail del nuevo Audi Q7 V12 TDI con una presión de inyección que ha alcanzado la cota de los 2000.bar es, al menos por el momento, el último eslabón de una larga cadena de desarrollos de la tecnología diesel.

Otros incluyen la tecnología de 4 válvulas por cilindro y los correspondientes conductos de admisión para controlar los flujos de aire y también los sistemas controlados y refrigerados de recirculación de gases de escape. Estas últimas innovaciones son de gran importancia para el futuro de los motores diesel de Audi.

Gasolina más cara, infraestructura diesel mejorada.

La creciente tendencia hacia los motores diesel que está extendiéndose en los Estados Unidos ha sido impulsada por un número de factores, el implacable aumento en los precios de la energía ha elevado la conciencia pública a cerca de la importancia de economizar los recursos.

La infraestructura de estaciones de servicio que comercializan gasoil para automóviles familiares está aumentando, mejorando al mismo tiempo la disponibilidad de gasóleo bajo en sulfuro, uno de los requisitos fundamentales para el uso de la tecnología Bluetec y los filtros de partículas. Independientemente de eso Audi promueve el desarrollo de sofisticados combustibles sintéticos derivados de la biomasa o del gas natural, que por su naturaleza contienen un número considerablemente menor de elementos contaminantes.

El Q7 3.0 TDI será el primer Audi en recurrir a la novedosa tecnología ultraecológica Bluetec cuando sea lanzado al mercado americano a finales de 2008. Otros modelos le seguirán. Otros países a parte de los estados unidos han expresado su interés en los nuevos motores diesel extr a limpios, entre los que se encuentran Japón, China y, nada más y nada menos que los países europeos.

Motores diesel Audi de alta tecnología

Técnicamente superiores

El nuevo V12 TDI, con su excepcional nivel de prestaciones, supone una verdadera referencia en Audi. Desde que inventó el primer motor TDI hace 18 años la marca ha desempeñado un papel clave en el avance de la tecnología en este campo. Los motores diesel de Audi son potentes, eficaces y limpios y han demostrado su superioridad tanto en las carreteras como en los circuitos de competición.

Con sus 368 kW (500 CV) el nuevo motor V12 TDI del Audi Q7 es una auténtica muestra de tecnología y representa la nueva cúspide de los vehículos familiares con mecánicas diesel. Este propulsor de doce cilindros constituye una prueba incuestionable de la capacidad de Audi. Dieciocho años después de que la marca de Ingolstadt inventara el motor TDI moderno, lo presenta en un formato completamente actual, altamente tecnológico.

La inequívoca demostración de las capacidades de Audi también queda clara en los demás grandes motores de gasoil de la marca, también brillantes a la hora de unir la elevada potencia con una excelente eficiencia. Los motores V6 TDI con capacidades de 2.7 y 3.0 litros rinden, respectivamente, 132 kW (180 CV) y 171 kW (233 CV), mientras que el V8 TDI de 4.2 litros desarrolla 240 kW (326 CV). Los motores TDI de Audi tienen mucha potencia y par, aún conservando un alto grado de eficiencia y sobriedad y un funcionamiento suave y limpio.

Los motores TDI están llenos de potencia

El motor TDI de 3 litros propulsa varios modelos de Audi, desde el A4 hasta el Q7. Sus 171 kW (233 CV) equivalen a un rendimiento específico de 57,6 kW (77,9 CV) por litro, una cifra hasta hace poco desconocida fuera del ámbito de los deportivos. En todos los modelos que lo equipan, el motor 3.0 TDI se combina con tracción a las cuatro ruedas quattro. Se trata de otra tecnología de Audi cuyo tremendo potencial para el placer de la conducción y la seguridad subraya la esencia deportiva de la marca.

El motor diesel de 3 litros garantiza prestaciones dinámicas. Propulsa el lujoso Audi A8, por ejemplo, a una velocidad punta de nada menos que 243 km/h y posibilita que la gran berlina alcance los 100 km/h partiendo desde parado en sólo 7,8 segundos. Más pruebas de la tecnología al alcance de Audi se encuentran en el A8 3.0 TDI quattro: su carrocería pesa sólo 222 kilos gracias a su Audi Space Frame (ASF). Recientemente Audi fue galardonada con el premio European Body car por la carrocería del TT cuya construcción híbrida combina con inteligencia el uso de aluminio y acero.

Los motores TDI están llenos de par

La principal cualidad de todos los motores diesel de Audi es su inmenso par. La fuerza de los motores diesel claramente sobrepasa la de los de gasolina equivalentes. Y, lo que es más su potencia alcanza el máximo valor a muy bajas revoluciones nada más superar su velocidad en ralentí, lo que significa que el conductor únicamente tiene que rozar el pedal del acelerador para obtener un limpio pero implacable torrente de potencia. En consecuencia el poder está a disposición siempre que se necesita, contribuyendo a una conducción de lo más relajado.

Construido en la base del típico bloque compacto americano, el V6 de 3 litros transmite nada menos que 500 Nm de par al cigüeñal a regímenes de giro comprendidos entre 1.400 y 1.500 rpm. Esta mecánica diesel genera unos excepcionales 168,5 Nm por cada litro de cilindrada.

Los motores TDI son eficientes y económicos

Los motores diesel hacen un uso mucho más eficiente de la energía que contiene su combustible, comparados con los motores de gasolina. Audi ha jugado un papel decisivo en el desarrollo de muchas soluciones diferentes puestas en práctica para capitalizar en un principio fund amental de la física: la tecnología de cuatro válvulas por cilindro para una carga óptima en cualquier régimen de giro es sólo un ejemplo, al igual que el principio de la geometría variable de las turbinas empleado en los turbocompresores.

El A8 es una berlina de elevadas proporciones, con sus 5,06 metros de largo. Pero incluso en un coche tan grande el 3.0 TDI se muestra especialmente sobrio en términos de consumo. En el ciclo EU se limita a una media de 8,5 litros/100 Km mientras que el 2.7 TDI del Audi A4 se muestra aún más comedido con un consumo de sólo 6,7 l/100 Km.

Semejante eficiencia no sólo evidencia beneficios económicos para los conductores, especialmente en viajes largos. Además, gracias a la capacidad de su depósito de 90 litros, los conductores que pongan en práctica un estilo de conducción relajado disfrutarán de una autonomía superior a los 1000 km, con lo que ello significa no sólo en economía sino en ahorro de tiempo y en relajación.

Los motores TDI son suaves y silenciosos

El sonido que emana de la última generación de motores diesel de inyección directa de Audi apenas se percibe por los oídos de los ocupantes del coche, puesto que poseen un funcionamiento tan silencioso como sus equivalentes de gasolina. Ello se debe en parte al exhaustivo trabajo de desarrollo llevado a cabo por los ingenieros de acústica de Audi. Las estudiadas nervaduras ubicadas en el bloque eliminan toda vibración en su origen, al tiempo que se han eliminado todos los canales potenciales de conducción de vibraciones hacia el habitáculo desde los soportes del motor y la carrocería.

Uno de los avances clave en este sentido puede atribuirse a la tecnología de inyección directa de combustible, ya que otorga total autonomía a la unidad electrónica de control para inyectar gasoil, operación que puede llegar a repetirse hasta en cinco ocasiones en la carrera de cada pistón. Las inyecciones piloto se producen con cierta antelación a la inyección principal, con la misión de generar una mayor subida de la presión gradual para una combustión más limpia. Los innovadores inyectores piezoeléctricos utilizados por Audi en los motores más grandes contribuyen a este efecto gracias a su acción extremadamente rápida y altamente precisa. Su intervención permite también contrarrestar el rotundo golpeteo y el ruido metálico que normalmente se escucha a cargas parciales de acelerador.

Audi se inspira en la amplia experiencia en la tecnología TDI

El motor que Audi presentó en el Salón de Frankfurt a finales del verano de 1989 causo sensación. Montado en el Audi 100, el cinco cilindros turbodiesel de 2,5 litros alardeaba ya de 88 kW (120 CV) y 265 Nm de par. Era, ni más ni menos, que el primer motor diesel de un turismo que iba equipado con inyección directa de gasoil con gestión electrónica integral. En otras palabras: el primer TDI del mundo.

El poderío de ese cinco cilindros redefinió los estándares en el segmento de los diesel cuando alcanzó la producción en serie en 1990. Y desde entonces, Audi ha venido consolidándose como una autoridad en la materia con la introducción de innovación tras innovación.

El año 1991 marcó el estreno de un TDI de cuatro cilindros y 1,9 litros que rendía 66 kW (90 CV) y 182 Nm de par. Cuatro años más tarde, la potencia de dicho propulsor alcanzó los 81 kW (110 CV) gracias en parte a la adopción de un novedoso turbocompresor de geometría variable. El eslogan publicitario "¿Dónde está el depósito?" hizo famosa la notoria economía de consumo del motor, así como su amplísimo margen de utilización. La versión de 66 kW (90 CV) se conformaba con un consumo medio de 5,1 l/100 km en el Audi A4.

El rendimiento del motor de cinco cilindros alcanzó los 103 kW (140 CV) en 1994. Combinado con una caja de cambios de seis marchas y un sistema de tracción a las cuatro ruedas, no fue sino el anticipo de lo que iba a ser e l primer TDI quattro. En el cuadro de rendimientos brillaba con luz propia un par máximo de 290 Nm a 1.900 rpm. Alcanzaba una velocidad máxima de 208 km/h, acelerando en 9,9 segundos de 0 a 100 km/h, registros que lo convirtieron en un auténtico referente entre los de su clase.

El primer motor V6 TDI en un turismo llegó en 1997. Dotado de una culata de cuatro válvulas por cilindro (otra innovación en el campo de la tecnología TDI), desarrollaba una potencia de 110 kW (150 CV). La introducción por parte de Audi de la tecnología de inyección por common-rail se produjo en 1999, cuando se presentó el V8 TDI de 165 kW (225 CV). La familia actual de motores en V conserva idéntica tecnología, presente tanto en el 2.7 V6 TDI como en el 3.0 V6 TDI, en el 4.2 V8 TDI y en el nuevo 6 litros V12 TDI.

En los últimos 18 años, Audi ha venido echando mano de todas las innovaciones generadas en este campo, ampliando constantemente los límites de lo posible. Los motores TDI han resultado claves en el ascenso de Audi en el ámbito de los fabricantes premium con vocación deportiva. En la actualidad, uno de cada dos Audi vendidos en todo el mundo cuenta con un motor diesel. Los motores TDI tienen el marchamo de triunfadores y su trayectoria de éxito está inmejorablemente encaminada hacia la continuidad.

TDI en la pista: dominio silencioso

En un primer momento, los pilotos no daban crédito a sus ojos. Profesionales de la talla de Tom Kristensen o Frank Biela tuvieron que cambiar, de la noche a la mañana, sus estilos de pilotaje. Hasta ahora, contaban con la referencia del sonido que emanaba de los motores de sus prototipos como una referencia de conducción. Ahora el sonido del propulsor se evaporaba por completo a una cierta velocidad. Así de silencioso era el V12 TDI del nuevo R10.

El prototipo Audi de competición con el V12 diesel ha trasladado al automovilismo a una nueva era. Diseñado según la normativa que rige las míticas 24 Horas de Le Mans, su motor TDI de 5,5 litros es un mundo aparte. Gracias, entre otras cosas, a su descomunal par de más de 1.100 Nm, supera cómodamente a cualquier motor de gasolina. Dispone de más de 488 kW (650 CV) de potencia en su régimen de giro ideal, alcanzando una velocidad punta del orden de los 330 km/h.

Otro de sus puntos fuertes es la contención en el consumo. Comparado con su ya eficiente precursor, el R8 de inyección directa de gasolina, el R10 TDI consumía notablemente menos en Le Mans. Y ello a pesar de que el modelo diesel no pudo aprovechar todo su potencial en dicho terreno en el circuito de Sarthe, cuyas largas rectas imponían la apertura total del acelerador durante el 75% de cada vuelta.

La gran autonomía, crucial para la victoria

La elevada autonomía que posibilitó el contenido consumo del coche y la consiguiente reducción en el número de paradas en boxes para repostaje se reveló como el factor clave en la victoria en las 24 Horas de Le Mans. Frank Biela (Alemania), Emanuele Pirro (Italia) y Marco Werner (Alemania) sólo tuvieron que detener el prototipo número 8 en 27 ocasiones. Completaron 380 vueltas (5.187 km) a una velocidad media de 215,409 km/h.

Espoleada por su victoria en Le Mans, Audi continuó sumando éxitos en el ámbito de la competición, logrando algo que ningún otro fabricante había conseguido antes. El R10 TDI ganó cada una de las ocho carreras en las que compitió a lo largo de la temporada 2006, todas en Estados Unidos, comenzando con las 12 Horas de Sebring en marzo y culminando la campaña con la victoria en la carrera de Laguna Seca en octubre.

En las American Le Mans Series el escocés Allan McNish y el italiano Dindo Capello se proclamaron campeones de la categoría reina, LMP1, antes de disputarse la última carrera. Con 23 victorias en su haber, Capello se convirtió en el piloto más laureado de las ALMS de todos los tiempos. Audi también se adjudicó el título de constructores de la categoría LMP1 con una sustancial ventaja, después de sumar un total de 215 puntos, por 160 de Lola.

Un jurado compuesto por expertos de la publicación británica "Race Engine Technology" eligió al motor V12 TDI del Audi R10 "Motor de competición del Año 2006" y "Motor de competición alternativo del Año". El ingeniero responsable del diseño del propulsor, Ulrich Baretzky, Director de Tecnología de Motores de Audi Sport, y el Director de Audi Motorsport, Dr. Wolfgang Ullrich, tienen al V12 TDI como la perfecta ilustración de la cooperación directa del automovilismo y la producción en serie.

Cooperación del automovilismo y la producción en serie

"Tenemos a nuestra disposición la información, experiencia e instalaciones para pruebas de nuestros colegas del desarrollo de producción", subraya el Dr. Ullrich. La información y todos los conocimientos fluyen entre los dos departamentos y a menudo las experiencias y logros conseguidos en la pista se convierten en todo un estímulo para el personal de desarrollo de producción.

Audi estableció un flujo de intercambio de tecnologías similar a finales de los años 80. En aquella época, los turismos de Ingolstadt dominaban las competiciones de TransAm e IMSA gracias a su tracción total quattro y a sus propulsores de gasolina que llegaron a superar los 700 CV. Veinte años después, el desarrollo de los automóviles de producción a gran escala vuelve a beneficiarse de la tecnología de competición.

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