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Barcelona, 26 de enero de 2007 Audi hace su entrada en el segmento más exigente del mercado automovilístico de la mano del deportivo con motor central R8 con la firme intención de hacerse inmediatamente con una posición líder. Avalado por la amplia experiencia de la marca Audi en el deporte del motor y en el ámbito de la construcción de automóviles deportivos Premium, el R8 es sinónimo de máximo dinamismo en marcha, liderazgo tecnológico y fascinante diseño. El propulsor FSI V8 de 420 CV de potencia, la tracción integral permanente quattro y la carrocería de aluminio en tecnología Audi Space Frame garantizan al R8 una posición destacada entre sus competidores, al igual que su gran aptitud para el uso cotidiano y la típica perfección de Audi en cuanto a calidad y acabados. Las primeras entregas a clientes se realizarán en el segundo trimestre de 2007. (Precios en España 116.800euros, 124.750 euros el R tronic). ![]() Tras los éxitos obtenidos en las pistas de rallye con el revolucionario Audi quattro y los triunfos de los turismos de competición, Audi escribió un nuevo capítulo en la historia del deporte del motor con el bólido R8. Con cinco victorias en su haber, el R8 se ha convertido en el campeón de mayor éxito en la carrera de 24 horas del legendario circuito de Le Mans. Con un total de 79 participaciones en competiciones de todo el mundo, este atleta de excepción presume orgulloso de 62 victorias. ![]() Los genes del campeón Con todo esto, el campeón en serie es el padrino perfecto para el nuevo deportivo de fabricación en serie de Audi. Junto a la denominación R8, el deportivo de calle, que también se encuentra como en casa sobre pistas de competición, ha heredado además los genes del campeón. Esta herencia incluye tanto el concepto de motor central como el propulsor V8 de altas revoluciones con inyección directa de gasolina FSI o el cambio de marchas secuencial con levas de cambio en el volante. ![]() Por exigencias del reglamento, el deportivo de competición no pudo equipar la tracción integral permanente quattro. El nuevo R8, por el contrario, lo equipa de serie, con lo que garantiza un insuperable dinamismo en marcha y la máxima seguridad en cualquier situación. ![]() Incluso el diseño muestra paralelismos, y no sólo en cuanto a la exigencia funcional de dominar con maestría el capricho de los vientos también a altas velocidades. El equipo de diseño que en su día diera forma al bólido de competición ha dejado también su huella en el diseño del deportivo de calle R8. Como es natural se tuvo que prescindir de los vistosos spoilers de la versión de Le Mans. Al fin y al cabo, lo que se pretendía era que este vehículo de calle reflejara su competencia deportiva con la elegancia típica de Audi en su diseño de líneas. Con fuerza y elegancia El R8 descansa sobre el asfalto mostrando toda su anchura y su aplomo. Sus llamativas proporciones, los marcados pasos de rueda o las entradas de aire de gran tamaño son muestra de su potencial. Se trata de un Audi inédito hasta el momento, con las claras proporciones de un vehículo con motor central. Su silueta se caracteriza por una cabina muy desplazada hacia delante y por un vano motor claramente delimitado detrás de ella. En la perspectiva lateral destaca el sideblade, que además de desempeñar el papel de direccionador de aire realza desde el punto de vista óptico la posición del motor. Y a pesar de todo, el R8 es principalmente un Audi, y no sólo por la característica parrilla de una sola pieza Singleframe de su frontal. Es la primera vez que los cuatro aros de la marca no se encuentran en la parrilla, sino encima de ella, sobre el capó. Un aspecto típico de Audi es el trato de las líneas, más bien austero pero siempre muy preciso. Típica también de Audi es la arqueada curva del techo. De gran significado para la marca es la línea continua que, partiendo desde el faldón delantero, se desliza por encima de los pasos de rueda y los flancos laterales hasta la zaga, regresando al punto de partida por el otro lado. En su recorrido, este "loop" envuelve tanto las entradas de aire como los faros delanteros y traseros de un modo muy natural. Rostro inconfundible de día y de noche También la pasión por un complejo diseño de los grupos ópticos es típica en Audi. Por ello, el R8 presenta ya de serie un rostro inconfundible, tanto de día como de noche, gracias a los faros de xenón dobles y la luz de marcha diurna con doce diodos luminosos. Tampoco el deportivo de Audi pasará desapercibido incluso desde atrás: por primera vez se ha conseguido aquí un efecto tridimensional en los faros traseros en tecnología LED. Los protagonistas absolutos son sin embargo los faros principales con todas sus funciones en tecnología LED con los que el Audi R8 podrá equiparse de forma opcional a partir de finales de 2007, convirtiéndose en el primer vehículo de fabricación en serie en el mundo en equipar semejante solución. Estas innovadoras fuentes luminosas no sólo proporcionan una imagen progresiva gracias a sus lentes y reflectores, sino que además suponen una gran ventaja funcional: con una temperatura de color de 6.000 K, la luz LED es mucho más parecida a la luz diurna que la luz de xenón o incluso la halógena. Con ella, los conductores se cansan mucho menos al conducir de noche. El interior ofrece una atmósfera característica de vehículos de competición con un nivel de lujo. Su diseño es tan deportivo y exclusivo como el diseño exterior. Como elemento característico citar aquí el monoposto, un gran arco que aúna el volante con el cuadro de instrumentos y que en cierto modo funde al conductor con el vehículo. Gracias a él, el interior adopta el dinamismo del R8 y lo pone de relieve nada más entrar al vehículo. Una oferta de espacio extraordinariamente generosa La aptitud para el uso cotidiano del R8, poco común para un deportivo, queda patente en la generosa oferta de espacio, que ha sido posible gracias a la exuberante longitud de la batalla de 2,65 metros. Sea cual sea la estatura del conductor y del acompañante; ambos se sentirán muy cómodos en sus asientos. También la amplia visibilidad que ofrece este vehículo es poco común en un vehículo equipado con motor central. Los delgados montantes A mejoran el campo visual tanto hacia delante como hacia los laterales. Un elemento clave para alcanzar su ejemplar aptitud cotidiana es el maletero. Debajo del capó delantero se dispone de 100 litros de capacidad, mientras que detrás de los asientos encontramos espacio para bolsas que dan cabida a otros 90 litros de volumen. Ni tan siquiera los apasionados del golf tendrán que prescindir de un R8, ya que detrás de los asientos tienen cabida dos bolsas de golf de gran tamaño. La sensación de calidad que se experimenta en el interior es seductora: por citar algún ejemplo, ya en el equipamiento básico las superficies del cockpit o los revestimientos de las puertas vienen acolchados delicadamente y con esmeradas costuras decorativas. Las posibilidades de personalización son además tan variadas como pueden serlo los deseos de los futuros propietarios de un R8: lacado brillante negro, fibra de carbono o cuero en los colores más diversos son sólo algunas de las palabras clave. Carrocería ligera y aún así de gran rigidez La carrocería de un deportivo debe ser especialmente ligera y rígida. Un peso reducido garantiza unas insuperables prestaciones, mientras que la rigidez es la base decisiva para obtener una sensación de gran agilidad en marcha con alta precisión. Óptimas condiciones ofrece en este apartado la carrocería Audi Space Frame en construcción ligera de aluminio. Audi tiene en su haber la mayor experiencia a escala mundial en lo que a construcción y producción de vehículos en tecnología de aluminio se refiere y ha conseguido reunir todo sus conocimientos en el R8. La carrocería completa del R8 en bruto pesa tan solo 210 kg, lo que se traduce en una calidad muy superior de construcción ligera, un criterio que establece la relación del peso de la carrocería con la rigidez torsional basándose en el tamaño del vehículo, estableciendo todo un récord entre los deportivos de la competencia. La base de la estructura la conforman perfiles extrusionados, chapas de aluminio y nudos de fundición de gran complejidad; para la unión de estos elementos se han empleado 99 metros de soldadura, 782 remaches y 308 tornillos autorroscantes. Máxima precisión en la manufactura En la manufactura del R8 en Neckarsulm, la estructura se realiza casi en su totalidad a mano, aunque bajo la "vigilancia" de los más exactos métodos de medición y mecanizado. Una instalación de medición por láser comprueba 220 puntos de cada carrocería a décimas de milímetro, mientras que un tomógrafo computerizado especial es capaz de examinar la calidad absoluta de cada unión a la micra. Una instalación central de mecanizado fresa y taladra los 52 puntos de unión para el tren de rodaje y la dirección en un solo ciclo de trabajo. De este modo se garantiza la máxima precisión en la geometría de ejes. Los especialistas en aerodinámica de Audi han trabajado en el R8 con tal intensidad que la carrocería es capaz de generar empuje descendente manteniendo su elegancia de formas; muy al contrario de lo que ocurre con otros deportivos. Esto refuerza la estabilidad en marcha a velocidades elevadas. Este efecto se consigue gracias al spoiler trasero, que se despliega automáticamente, pero principalmente a los difusores integrados en el revestimiento de los bajos. Gran impulso a lo largo de un amplio margen de revoluciones El corazón del deportivo es por supuesto su motor. El ocho cilindros del R8 no es sólo increíblemente compacto, sino que además gira alegre y sin esfuerzo en los regímenes más elevados hasta las 8.250 rpm. Como recompensa se obtienen 420 CV de potencia y un desarrollo homogéneo del par, que proporciona un gran impulso a lo largo de un amplio margen de revoluciones. El sistema de lubricación por cárter seco del propulsor, típico en motores de competición, posibilita un montaje especialmente bajo y garantiza una alimentación de aceite homogénea incluso en las más duras condiciones en marcha, como por ejemplo en un circuito de competición. Por otro lado, la inyección directa de gasolina FSI mejora las ya buenas prestaciones a plena carga gracias a una combustión muy eficiente. Las prestaciones son por lo tanto impresionantes: el R8 acelera hasta los 100 km/h en sólo 4,6 segundos, tanto equipado con la caja de cambios manual como con el cambio secuencial R tronic. Llega a la marca de los 200 km/h tras 14,9 segundos y no es hasta llegar a los 301 km/h que la potencia propulsora del motor queda compensada por la resistencia aerodinámica y la resistencia a la rodadura. Sin embargo, el V8 no solo sorprende por su propulsión sin esfuerzo, sino también por su sonido contundente y de tonalidades diversas. Mediante una afinación muy sofisticada, los ingenieros de Audi han conseguido aislar las frecuencias desagradables y han compuesto una rotunda pieza orquestal basada en los sonidos del sistema de aspiración y de escape. Salida inmediata gracias al Launch Control La caja de cambios del R8 ofrece seis relaciones bien dosificadas, que pueden seleccionarse opcionalmente bien mediante el embrague y la palanca de cambios, bien mediante el R tronic automatizado. El R tronic presenta un desarrollo completamente nuevo, trabaja con mayor rapidez que incluso los conductores más expertos y ofrece con sus levas de cambio en el volante una atmósfera característica del mundo de la competición. Gracias al Launch Control, el R tronic es incluso capaz de solventar salidas inmediatas como las que se requieren en una carrera sin el menor esfuerzo. La ventaja decisiva para la tracción y la seguridad en marcha la aporta la tracción integral permanente quattro. El sistema ha sido adaptado al concepto de motor central con una distribución óptima de la carga entre los ejes de 44 a 56% y, según la demanda, envía entre un 10 y un 35% de la fuerza motriz al eje delantero. Tren de rodaje de precisión con elevada seguridad El tren de rodaje de precisión del Audi R8 domina tanto la conducción deportiva como el placer de conducir de manera relajada en trayectos largos. El deportivo obedece a los giros del volante con espontánea agilidad y demuestra en todo momento su extraordinaria seguridad en marcha. Las suspensiones de las ruedas en brazos transversales dobles tanto en la parte delantera como trasera han sido optimizadas para obtener un comportamiento neutral del volante y una controlabilidad sencilla. Como opcional se ofrece una innovadora tecnología de amortiguación para el R8: Audi magnetic ride adapta en cuestión de milisegundos la línea característica del tren de rodaje al perfil de la calzada y al estilo de conducción del piloto. La fuerza de frenado necesaria la proporciona un sistema de generosas dimensiones. Funciona con un total de 24 pistones en los cuatro discos de frenos unidos por pernos. La única opción mejor son los discos de cerámica opcionales. Estos frenos son incluso insensibles a las cargas provocadas por el estilo de conducción más duro propio de las pistas de competición. Equipamiento de serie exclusivo El Audi R8 combina sus insuperables prestaciones no sólo con una sorprendente aptitud para el uso cotidiano, sino también con un equipamiento exclusivo. Por citar algunos ejemplos, a bordo del R8 encontramos de serie un sistema de audio de 140 vatios de potencia, una alarma antirrobo, un climatizador automático de confort o el sistema de información al conductor con cronómetro integrado para registrar los tiempos de las vueltas en un circuito de competición. Los asientos deportivos, con regulación eléctrica, han sido tapizados con una combinación de cuero y Alcantara y las ruedas de 19 pulgadas montan llantas de fundición de aluminio. Adicionalmente, el equipamiento opcional ofrece una serie de elementos estelares: citar las numerosas posibilidades de personalización, el Audi parking system advanced con cámara de marcha atrás integrada o el excepcional sistema de sonido de Bang & Olufsen. El sonido Surround procedente de 12 altavoces high-end con 465 vatios de potencia musical proporciona un placer auditivo fuera de lo común. |
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