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Zaragoza, 5 de febrero de 2007 Los 125.600 visitantes que acudieron el primer fin de semana de febrero a este salón internacional representan una cifra récord, que incrementa en un 12% la asistencia sobre la edición anterior, un año que, a su vez, tuvo un respaldo de público muy superior al de los dos primeros. ![]() Ya se puede hablar, sin duda, de que Motor Show Festival se ha consolidado como la alternativa más sólida a los grandes salones del automóvil que anualmente se celebran en Madrid o Barcelona, con una propuesta diferente, mucho más participativa, y que es acogida con entusiasmo por los miles de aficionados que se desplazan de todos los rincones de España e, incluso, de otros lugares de Europa, para ver "El Salón de la Pasión". Este eslogan quiere ser un reflejo de la oferta que la gente puede encontrar en Motor Show Festival, centrada en tres áreas fundamentales del mundo de las dos y las cuatros ruedas, la competición, los clásicos y el tuning y car audio, áreas en las que se genera una mayor complicidad entre los amantes del motor. Una vez más, el Autodrome, un circuito de carreras cubierto y con gradas, ha sido la gran estrella de la muestra aragonesa. En él se organizaron varios pases diarios para ver en acción a vehículos que forman parte de la historia del deporte del motor. Tuvieron un protagonismo especial los monoplazas del Classic Team Lotus, dirigido por Clive Chapman, hijo del fundador de esta mítica escudería de Fórmula 1. Desde un Lotus 49 que pilotó Graham Hill, hasta el modelo 72 que condujo Emerson Fittipaldi, pasando por el 32B de otra leyenda, Jim Clark, los bellos bólidos británicos compartieron escenario con algunos McLaren que rivalizaron con ellos en los circuitos de todo el mundo. También rodaron por la pista potentes barquetas que protagonizaron las series Can-Am americanas en los años 60 y 70, junto a gloriosos coches Grupo B del Mundial de Rallyes, como el Peugeot 205 Turbo 16, el Renault 5 Turbo o el Opel Manta 400, y otros modelos de épocas más recientes. El espectáculo se redondeaba con la presencia de los turismos del Campeonato Inglés de Drifting (una modalidad en la que potentes máquinas recorren la pista derrapando a velocidad de vértigo, a la vez que sacan gran cantidad de humo de las ruedas), con una exhibición de Supermotard y con las acrobacias en moto de un auténtico malabarista, Narcís Roca, que levantaba al público de sus asientos. El éxito del Autodrome este año fue tal que las entradas disponibles se agotaron con bastante antelación en la mayoría de los pases. La Carrera de Campeones, II Trofeo Ciudad del Motor de Aragón, culminó las actividades en este circuito indoor la noche del sábado 3 de febrero. Como teloneros actuaron los pilotos del los campeonatos aragoneses de Minimotard y Supermotard, en pruebas puntuables para sus respectivos y divertidos certámenes, que ganaron Emilio Gracia, en la categoría pequeña, y Alain Corbalán en la otra. Por lo que respecta a la Carrera de Campeones, este año hubo varias rondas eliminatorias con repescas, para que el plantel de participantes de primer nivel no se viera mermado a la primera de cambio. Emilio de Villota Jr. y su hermana María, Álex Debón, Carmen Jordá, Nacho Gabari y Jaime Alguersuari fueron algunos de los que pelearon por entrar en las semifinales, que acabaron siendo disputadas por Filipe Albuquerque, Andy Soucek, Santiago Porteiro y Javier Villa, con los espectaculares World Rally Kart. Y este fue el orden definitivo del podio, con Villa a las puertas de uno de los tres lugares de honor. Antes de iniciarse la competición llegaba a Feria de Zaragoza el piloto español de Fórmula 1 Pedro Martínez de la Rosa, quien se acercaba a la capital aragonesa para visitar Motor Show Festival y firmar autógrafos ante los miles de aficionados que le crearon serias dificultades para caminar por los pabellones. La otra gran estrella de este año fue Damon Hill, que impartió el III Máster de Campeones, una iniciativa de gran éxito que ya ha tenido en años anteriores a profesores de la talla de Marc Gené y el propio Pedro Martínez de la Rosa, y que contó con el respaldo técnico de la Escuela de Pilotos de Emilio de Villota. Los alumnos tuvieron una oportunidad única de aprender detalles teóricos sobre la conducción y de vivir la experiencia de rodar en un circuito al lado de un piloto de esa categoría. Damon, hijo de una de las leyendas más importantes en la historia del automovilismo, el bicampeón del mundo Graham Hill, compitió ocho años en Fórmula 1, de 1992 a 1997, los suficientes para dejar clara su garra como piloto. Disputó 122 Grandes Premios, ganó en 22 ocasiones y subió al podio en 42. En 1996 consiguió el título con un Williams, pero anteriormente ya había luchado por la corona y se había convertido en el principal rival de Michael Schumacher. En cuanto a las exposiciones de este IV Motor Show Festival, hubo dos que acapararon el protagonismo: una retrospectiva de McLaren, el nuevo equipo de Fernando Alonso y Pedro Martínez de la Rosa, y otra sobre los vehículos de Tintín. En la primera de ellas se reunieron modelos legendarios de la historia de esta gran escudería, como el McLaren M7A de 1968, un monoplaza con motor Ford Cosworth con el que consiguieron victorias el propio Bruce McLaren y otro de los grandes pilotos de la época, Denny Hulme, o los más recientes M23 y MP4 que pilotaron los campeones del mundo James Hunt, Emerson Fittipaldi, Ayrton Senna y Alain Prost. También se expusieron barquetas McLaren que gozaron de enorme prestigio en el campeonato americano Can-Am. El autor de Tintín, Hergé, fue un apasionado de los automóviles y, por esta razón, en gran parte de sus comics aparecen con un protagonismo muy especial los coches más populares del momento. En Feria de Zaragoza se pudo contemplar parte de esa enorme colección de vehículos que han desfilado por las páginas de Tintín, junto a las inconfundibles imágenes de muchos de sus tebeos. La zona dedicada a clásicos volvió a congregar a un público fiel para curiosear no sólo los interesantes modelos que allí se daban cita, sino también todo tipo de reliquias y pasear con tranquilidad por los stands donde podían comprar cualquier pieza, recambio, libro o un sinfín de detalles relacionados con este mundillo. No faltaron concentraciones de clubes clásicos, como el de Ferrari, Lotus y la Asociación de Honda GoldWing. De nuevo el tuning y el car audio tuvo un peso específico importante para los miles de aficionados, que se encontraron a los más reputados preparadores nacionales y a sus creaciones más recientes y rompedoras. Pero había mucho más: clínicas de sonido, concursos de car audio y, como no, una concentración de tuneros a la que acudieron 500 vehículos procedentes de toda España. Las motos también tenían su pabellón específico, en el que se montó un espectacular bike show, junto a la más completa área de custom y la infraestructura de algunos grandes equipos de competición. En definitiva, Motor Show Festival sigue su imparable línea de éxito, con una feria donde, con el tema del mundo del motor como fondo y centrado en las especialidades que levantan más pasión, los clásicos, la competición y el tuning y car audio, una familia puede disfrutar de un acontecimiento pensado para todos los públicos. |
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