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Barcelona, 16 de mayo de 2007
Líneas
claras, inconfundible dinámica, prestaciones
de un deportivo: esto es lo que caracteriza a cada
Audi TT. Con el prototipo clubsport quattro, Audi
muestra la forma más pura del TT.
Con el prototipo TT
clubsport quattro, Audi eleva el TT Roadster a una
máquina deportiva de máxima pureza.
Un potente motor, la más moderna
tecnología y numerosos elementos derivados
del motor de competición caracterizan al TT
clubsport quattro.
Purismo al
más alto nivel: ese fue el objetivo
perseguido por los ingenieros encargados de
desarrollar este prototipo. Sin capota, sin
montantes A; en su lugar, una franja acristalada
continua ubicada en una posición
extremadamente baja y que recuerda de forma
intencionada a un Speedster. La franja acristalada,
estrecha y ligeramente oscurecida, enmarca el
puesto de conducción. El parabrisas
panorámico y los dos salientes que se
encuentran detrás del habitáculo en
lugar de la caja de la capota traen a la mente
imágenes del mundo de la competición.
Los arcos antivuelco ya utilizados en el TT
Roadster son ahora más bajos,
adaptándose a la altura de los asientos
deportivos de tipo bacquet.
El frontal
está dominado por la parrilla monomarco
Singleframe, cuyo diseño se ha realzado
mediante elementos de aluminio transversales. De
este modo el TT clubsport quattro parece más
plano de lo que ya es de por sí. Los cuatro
aros de la marca no se han colocado en la parrilla,
como viene siendo habitual en la mayoría de
modelos Audi, sino sobre el capó del motor.
Las grandes entradas de aire en el frontal aportan
ventilación adicional al motor TFSI de
potencia incrementada. La luz de marcha diurna LED
proporciona un llamativo acento luminoso a
cualquier hora del día. En el parachoques
trasero salta a la vista el silenciador final, que
se ha fabricado en acero fino.
La lámina
ubicada debajo del silenciador final acentúa
desde el punto de vista óptico el
carácter dinámico del
vehículo. También el sistema de
escape de dos tramos con sus tubos finales ovalados
recuerda a los modelos deportivos de serie de Audi,
como el RS 4.
En el diseño
del lateral apenas hay, intencionadamente,
interrupciones ópticas. Uno busca las
manecillas de las puertas sin éxito. El TT
clubsport quattro se abre mediante control remoto.
Las puertas se abren con sólo pulsar un
botón. También el tamaño de
los dos retrovisores exteriores se ha reducido al
mínimo. Las llantas de 20 pulgadas con
neumáticos en dimensiones 265/30 R20 realzan
la poderosa puesta en escena, como lo hace
también el ancho de vía, que en
comparación con un TT de serie ha crecido 80
mm. Cabe destacar además que los pasos de
rueda también se han ensanchado.
El vehículo
está pintado en Gris Daytona, un color que
Audi utilizó por primera vez en el RS 4 y el
S8. En el diseño exterior se han utilizado
tonos gris oscuro. El contraste viene dado por los
elementos metálicos: la parilla del radiador
y la parrilla lateral en metal color
revólver, un tono que recuerda el acero y
que confiere al TT clubsport quattro un
espíritu deportivo al tiempo que rescata su
más pura esencia. El contraste óptico
viene dado por las pinzas de freno en color
naranja, que tienden un puente cromático
entre el diseño exterior y el
habitáculo interior. En los elementos del
habitáculo, como las viseras, el
reposabrazos y la parte trasera de los asientos de
tipo bacquet encontramos de nuevo detalles en este
luminoso tono, que pone la nota de color en el
vehículo. El asiento de cuero negro ofrece,
asimismo, una particularidad: en el asiento se ha
grabado un motivo con láser. Dicho motivo ha
sido diseñado especialmente para el TT
clubsport quattro y consiste en un juego con el
logo TT.
La deportividad que
su diseño exterior refleja continúa
en el interior del vehículo. También
aquí el purismo ha sido el objetivo
perseguido. Los dos pasajeros ocupan asientos
deportivos de competición de tipo bacquet.
En combinación con los cinturones de 4
puntos y tres pulgadas de ancho, estos asientos
ofrecen a conductor y acompañante una
sujeción óptima incluso en
situaciones extremas, como por ejemplo en las
pistas de competición. La generosa
utilización de aluminio ya viene siendo
habitual en Audi.
El aluminio destaca
especialmente en el volante, decorado con un radio
doble de este ligero metal. También en los
pedales, fresados en aluminio y dotados de una
estructura acanalada. De este modo no sólo
posibilitan un mejor agarre, sino que además
reducen su peso. Además, en el TT clubsport
quattro no sólo el conductor dispone de un
reposapiés, sino también el
acompañante.
El diseño en
aluminio destaca también en la corredera del
cambio, que se ha tomado prestada del nuevo
deportivo Audi R8 con motor central, y el pomo de
la palanca de cambio realizado en aluminio. El
metal ligero se ha utilizado también en los
asideros para cerrar las puertas y en las
manecillas de las mismas. Ambos elementos
están perforados, lo que realza aún
más el carácter purista del interior.
En comparación con un modelo de serie, la
zona de las taloneras presenta un nuevo
diseño. No se ve ahora interrumpida por
ninguna moldura, sino que acentúa el ancho
del vehículo. El toque visual viene dado por
una nueva moldura de acceso que se ha desplazado
hacia el interior del vehículo y por las
alfombrillas con el logotipo TT en aluminio. La
moldura contínua que se extiende por el
antepecho de las puertas también se ha
realizado en este metal ligero.
Los
diseñadores de Audi nos proponen una
original idea muy en el ámbito
Entertainment. De las tres salidas de aire redondas
ubicadas en la zona superior del cockpit, la
central adopta una función diferente a las
demás: aquí se ha optado por montar
una interface configurada, entre otros, para el
reproductor MP3 de B&O BeoSound 2. El
reproductor redondo de este prestigioso socio de la
marca Audi encaja con exactitud en la apertura
circular y supone un verdadero placer para los
sentidos tanto desde el punto de vista
óptico como acústico.
El cuadro de
instrumentos se diferencia sustancialmente del que
incorpora un modelo de serie. Los indicadores
colocados en vertical y el gráfico en color
son las características más
destacables. Los displays del reloj y los
kilómetros han sufrido las consecuencias de
la purista orientación básica del
vehículo y se han eliminado.
El carácter
de competición del Audi TT clubsport quattro
se ve realzado por la técnica. Los
ingenieros de Audi han potenciado al motor 2.0 TFSI
superando los 260 CV de potencia conseguidos en el
Audi S3. El cuatro cilindros con
turbosobrealimentación e inyección
directa de gasolina atraviesa la mágica
barrera de los 300 CV. Gracias a la
modificación del colector de
admisión, este motor altamente eficiente
(nombrado en 2005 y 2006 "mejor motor del
año" en su clase) puede proporcionar una
mayor potencia. La fuerza se transmite a las cuatro
ruedas. Con ello, el TT clubsport quattro es el
primer TT de la nueva generación con cuatro
cilindros que emplea la tracción integral
permanente quattro.
Otra novedad en
esta categoría de potencia es la caja de
cambios. Gracias a su doble embrague, el cambio
manual automatizado S tronic cambia de marcha
prácticamente sin interrupción de la
fuerza tractora y sin que el conductor lo perciba.
Pero si el conductor desea, también puede
seleccionar las seis marchas en el modo manual. Los
procesos de cambio se realizan en apenas fracciones
de segundo.
Al abrir el
capó del motor aparece ante nuestros ojos
una vista fascinante. No hay cables ni grupos
secundarios superfluos; el vano motor parece estar
completamente despejado. El propulsor no se
encuentra escondido debajo de una cubierta. Como
genialidad técnica puede considerarse la
barra de torretas que se extiende por encima del
motor. No sólo aporta mayor rigidez al
vehículo, sino que además incorpora
el depósito de compensación del
líquido de refrigeración. El ABS se
ha trasladado del vano motor al habitáculo.
Tampoco el climatizador ni el filtro de
carbón activo se encuentran en el vano
motor. Un filtro de aire de competición se
encarga de que el motor respire adecuadamente. El
sistema de escape ha sido adaptado a las deportivas
prestaciones en marcha, y gracias a su ajuste
especial genera un verdadero sonido de
competición.
Es la primera vez
que en el TT se utilizan los frenos
cerámicos. Estos frenos eliminan
completamente el efecto fading y posibilitan
numerosas maniobras de frenada bruscas sin
tendencia al fading. Audi ha empleado
también aquí la gran ventaja que la
experiencia le ha dado en este campo, ya que los
frenos cerámicos se montan también,
por ejemplo, en el RS 4 y en el A8 y S8, y se
siente orgulloso de la creciente aprobación
que encuentran entre los clientes.
El Audi TT
clubsport quattro es una máquina de
conducción purista. Aúna las
prestaciones de un deportivo con un diseño
único. Por un lado sigue siendo un TT, por
el otro, sin embargo, viene a demostrar en lo que
puede llegar a convertirse un vehículo de
fabricación en serie tan fascinante. Se
está estudiando la posibilidad de producir
una serie pequeña.
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