|
Frankfurt (Alemania), 11 de septiembre
de 2007
La idea que 'menos
es más' es intrínseca a la
tradición minimalista del buen diseño
escandinavo. La decoración y el detalle del
adorno a veces pueden distraer la
apreciación de las formas, la línea o
la silueta. A la vez que esta perspectiva
escandinava conforma gran parte del diseño
de coches de Saab, la filosofía 'menos es
más' se identifica aún más
estrechamente con la maestría de Saab en el
arte de la turboalimentación.
Saab fue la primera
en colocar el turbocompresor en el mapa
automovilístico. Todo empezó hace
exactamente 30 años, cuando el primer modelo
turbo de Saab fue presentado en el Salón de
Frankfurt. En aquel tiempo Saab era la única
marca que proponía el turbocompresor como un
medio realista y realizable de conseguir más
potencia y eficiencia de un motor de
producción. El éxito de Saab durante
las siguientes tres décadas pone de
manifiesto que la imitación es, sin duda, la
manera más sincera de adulación, ya
que existen pocos fabricantes que no ofrezcan ahora
modelos turboalimentados.
Esto se debe a que
las atracciones del turbocompresor son aún
más seductoras hoy en día de lo que
fueron hace tres décadas. Esta es la clave
de lo que Saab denomina 'adecuación del
cubicaje'. Menos es más. Un motor
turboalimentado es más ligero, más
pequeño y más eficiente que un motor
no-turbo, "naturalmente aspirado" capaz de producir
una potencia similar. No solo eso. Un
turbocompresor desarrolla más potencia
mediante el aprovechamiento de la energía a
través de la recirculación de los
gases de escape. En efecto, la idea de reciclar la
energía que se despilfarraría de otra
manera es aún más convincente.
Algo de la
Nada
Los ingenieros te
dirán que 'conseguir algo de la nada' no es
una expectativa realista en diseño de
motores, aunque estarán más de
acuerdo en que en torno al 30 por ciento de la
energía liberada cuando un motor quema el
combustible va a parar al tubo de escape. Un
turbocompresor utiliza esa energía para
meter más aire en el motor. En efecto, algo
más de combustible ha sido añadido
cuando el aire extra es bombeado, pero el turbo le
da al conductor una elección en este
asunto.
Como suele decir el
gran experto de Saab, Dr. Per Gillbrand, a menudo
conocido como el 'padre de la producción
turbo': Un generador de potencia turboalimentado
realmente son 'dos motores en uno'. Hay 'un
pequeño' motor para conducir en condiciones
normales de tráfico y uno 'grande', que le
proporciona más potencia y prestaciones,
cuando el turbocompresor une a la fiesta mediante
aperturas de acelerador mayores.
Hoy en día,
Saab permanece a la vanguardia de la
tecnología de turboalimentación. En
un mundo que procura reducir las emisiones de CO2
de los combustibles fósiles, los motores
Saab BioPower mezclan la turboalimentación y
el combustible bioetanol (E85) para reducir
drásticamente esas emisiones - produciendo a
la vez más potencia de la que es posible con
la gasolina. Una ingeniosa solución para
ganar/ganar.
Volviendo a
Frankfurt en 1977, los escépticos estaban
más preocupados en que la
turboalimentación fuera una solución
con ganancias sólo en términos de
potencia. Los primeros intentos para controlar la
presión de sobrealimentación
habían producido dudas de fiabilidad
importantes que desalentaron a otros fabricantes
para realizar un mayor desarrollo en coches de
producción.
Pero Saab,
conducido por la actitud independiente de sus
ingenieros y directivos, seguía convencida
de que podría ser realizado. La
compañía fue capaz de utilizar su
experiencia en el diseño de aviones, donde
los turbocompresores eran comúnmente usados
en los motores aéreos para compensar los
efectos de la debilidad del aire en altitud.
También fueron compartidos los conocimientos
con los colegas de lo que era entonces la
división de camionetas de la
compañía, que usaban turbocompresores
con motores diesel pesados y resistentes.
Desafiando las
Creencias Convencionales
Saab
desarrolló la tecnología para
'domesticar el turbo' usando una válvula
by-pass para controlar la acumulación de
presión de sobrealimentación. No
pasó mucho tiempo hasta que el mundo
apreció lo que se había conseguido.
Probando un turbocompresor en un motor de 2 litros
de un Saab 99, se consiguió un 23 por ciento
más de potencia máxima y un aumento
del 45 por ciento en el par motor, el pico de
potencia del motor en aceleración. Para
producir cifras de potencia similares, un motor
naturalmente aspirado de aquella época
habría tenido que aumentar un 50 por ciento
en capacidad y ser aproximadamente 50 kilos
más pesado, con unos datos globales de
consumo de combustible un 30 por ciento peores.
Saab ha cambiado la creencia convencional que
identificaba la potencia con el tamaño del
motor.
Un test de
conducción del 99 Turbo en la prestigiosa
revista británica Autocar concluyó:
"No son solamente sus prestaciones, sino
también la manera en la que las entrega. Su
comportamiento de aceleración es
único. Como una montaña rusa
controlando una rápida pendiente, el Saab
sólo es más rápido cuando
incrementa la presión del turbocompresor. Es
misterioso." La era del turbo había llegado
y, durante la década siguiente, los modelos
black Saab 99 y 900 Turbo se convirtieron en la
imagen de la marca Saab.
A lo largo de los
años, Saab ha continuado refinando el arte
de la turbocompresión. La montaña
rusa está todavía ahí, pero su
conducción es un poco más
confortable. Los avances en sistemas de
gestión del motor y en el diseño del
turbocompresor han dado hoy en día a los
motores turbo de Saab una entrega de potencia mucho
más suave y progresiva. El nuevo Turbo X,
por ejemplo, muestra una entrega de potencia
excepcionalmente poderosa de 400 Nm desde bajas
revoluciones, características de un motor
mucho más grande.
Adecuación del
cubicaje
La
turbocompresión ha llevado a Saab a 2.650
metros de altitud a las Montañas Rocosas
americanas para demostrar cómo sus coches
turbo pueden funcionar aún a esa altitud. Y
por debajo del nivel del mar, el modelo 9000 Aero
ha mostrado una aceleración en engranaje
más rápida que el Ferrari Testarossa.
Existe un propietario satisfecho del Saab 900 Turbo
que ha recorrido más de un millón de
millas.
Ya en 1992, Saab
fue capaz de demostrar las capacidades de su
sistema de gestión de motor Trionic (la
Generación 8 es usada hoy en día) en
una prueba independiente en el tráfico de la
City londinense. Demostró que los niveles de
agentes contaminantes regulados en los gases de
combustión de Saab eran en realidad
inferiores que los encontrados en la
atmósfera. ¡El coche estaba limpiando
el aire urbano!
Hoy día, en
una era en la que nunca ha habido mayor deseo de
ahorrar energía y alcanzar una eficiencia
mayor, el futuro del turbocompresor de Saab nunca
ha sido más brillante.
'La
adecuación del cubicaje' es cómo Saab
describe el proceso de fabricar motores más
eficientes, de reducir su tamaño, peso e
impacto ambiental sin perder prestaciones...
mostrando que menos es más. La
turbocompresión es un componente clave,
combinado con la gestión sofisticada del
motor, tecnologías 'de combustión
baja' y el potencial empleo de biocarburantes, como
el Saab BioPower y el bioetanol E85.
De vuelta al
pionero del Saab turbo, el Dr. Per Gillbrand.
Él compartía una filosofía
similar cuando trataba sobre el diseño del
motor eficiente. "Todos los motores tienen una
bomba de aceite, de combustible y de agua",
solía decir. "Así que por qué
no una bomba de aire, que es lo que realmente es un
turbo. ¡Creo que no es lógico que todos
los motores no tengan una!" Hoy día, gracias
al poder de tal pensamiento independiente, un
número creciente lo tiene.
|