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A veces la tradición
llega del futuro: de hecho, sólo un salto en el
tiempo permite reinterpretar verdaderamente símbolos
y valores en un objeto en el que todo es nuevo, excepto el
espíritu.
Por eso el Lancia Lybra no
deriva directamente de los modelos que lo han precedido,
sino que propone la lección del pasado
filtrándola a través de una experiencia de
vanguardia, la del concept-car Dialogos, con el que Lancia
ha adelantado el futuro de los automóviles de elide.

Y el Lancia Lybra, en las versiones berlina y Station Wagon,
es precisamente el coche elitista de clase media con el que
la marca entra en el año dos mil. Un modelo
importante, no sólo porque está destinado a un
segmento central por volumen, imagen y rentabilidad, sino
también por el doble objetivo que se propone.
Por un lado, traer a este vital nicho de mercado, en el que
se enfrentan los competidores más cualificados,
contenidos hasta ahora reservados a los buques insignias. Y
por otro, marcar un hito para Lancia que, precisamente con
el Lybra, se atribuye de nuevo una misión concreta:
proponer, en coherencia con su propia historia prestigiosa,
un inconfundible "modo de conducir Lancia". Que significa
disfrutar de las prestaciones de un gran coche de carretera
pero sin estrés, en un ambiente agradable como el
salón de casa y capaz de transmitir bienestar.
Como se recordará, son los mismos temas desarrollados
en el concept-car, el coche "biodinámico" que no ha
sido nunca un simple ejercicio teórico, sino un
modelo ideal y punto de llegada, al que precisamente el
Lancia Lybra empieza a dar forma.
Y lo hace con un estilo sobrio pero elegante, que
reinterpreta la tradición mirando al futuro. De
hecho, en el nuevo modelo se unen forma estilística y
función para ofrecer, por una parte, un evidente
parentesco de sus líneas con los Lancia del pasado y,
por otra, la funcionalidad del dos mil.
Las dimensiones son considerables para el segmento. Con una
longitud de 4,46 metros y una anchura de 1,74, el Lybra es
12 centímetros más largo, 4 más ancho y
su distancia entre ejes es 5 centímetros mayor que la
del modelo al que sustituye. Además, también
es más alto (1,46 metros la berlina y 1,47 el Station
Wagon); todo esto le confiere "importancia" al coche (como
cabe esperarse de un automóvil de prestigio), pero
también le permite ofrecer medidas de habitabilidad
similares a las de los mejores competidores (1,84 metros
desde el acelerador hasta el borde del respaldo trasero), y
en algunos casos en la cima de la categoría: 92
centímetros para las piernas de los pasajeros
traseros y 1,44 metros de anchura a la altura de los codos
de los pasajeros delanteros, que se convierten en 1,46 para
los que están sentados detrás. 
En el frontal las formas redondeadas, la calandra encajada y
contenida entre las líneas del capó y los
faros redondos, recuerdan al mismo tiempo al Aurelia y a la
refinada aerodinámica del Dialogos (pero esos faros
con luces halógenas, reflector bifocal y
óptica de superficie compleja proporcionan unas
prestaciones que se sitúan entre las mejores del
segmento: más de cien metros de visibilidad para las
luces de carretera, con una homogeneidad de
iluminación perfecta en los primeros 40 metros,
asegurada por las luces de cruce).
En el lateral, ventanillas "históricas" por su
simetría, rodeadas de tanta chapa que transmite,
incluso a primera vista, sin necesidad de números, la
solidez y la seguridad del coche. Evidentemente, las cifras
están y confirman esta impresión: 100.000
kgm/rad de rigidez torsional (76.000 para el Station Wagon);
85 full crash superados con brillantez; 4 airbags de serie
(dos frontales y dos laterales), más cinturones con
doble fijación inferior en el asiento, pretensor y
limitador de carga, así como tercer reposacabezas
extraíble para el asiento trasero central.
Evocaciones de ayer, funcionalidad de hoy. El juego de
equilibrio se repite también en la parte trasera,
donde las líneas se cierran en V hacia el centro,
como el casco de un barco (la tradición empezó
con el Aprilia), ocultando un maletero de 420 litros, que se
triplican en el Lancia Lybra Station Wagon.
Con su discreta elegancia, el interior es coherente:
inserciones en madera ecológica, pero no demasiadas;
salpicadero en dos colores, oscuro arriba y más claro
abajo, para dar amplitud y luminosidad al ambiente; asientos
como butacas, con costuras en relieve y revestimientos en
tejidos valiosos, Alcántara® o piel; superficies
opacas y agradables al tacto, y teclas de los mandos negras
y brillantes, que recuerdan a las famosas plumas Mont
Blanc.
En definitiva, un ambiente con clase para delimitar el
habitáculo, que es realmente una "burbuja saludable"
y un "salón" al mismo tiempo, verdadero punto fuerte
y también rasgo distintivo de un automóvil
fabricado "desde el interior", con el objetivo de ofrecer un
bienestar a bordo que es el placer de vivir el coche en el
sentido más amplio de la expresión.
Por eso dispone de un grupo calefactor y un climatizador no
sólo de gran eficacia (el caudal de aire es de 445
m3/h, 50 más que el también apreciado Alfa
156), sino que además es de tipo "dual-zone". Una
instalación que permite que el conductor y el
acompañante regulen de manera diferente la
temperatura del aire: en la práctica, como si cada
uno dispusiera de su proprio calefactor o acondicionador
personal.
En consecuencia, el microclima que se desea y, sobre todo,
aire siempre limpio: gracias a un doble filtro que retiene
las partículas y el polen, reduce las sustancias
nocivas y absorbe los malos olores, y gracias también
a la ayuda del Air Quality Sensor. De hecho, todos los
Lancia Lybra disponen de un sensor que activa
automáticamente la recirculación del aire
cuando el coche circula en ciudad, por túneles o en
caravana. En estas circunstancias el habitáculo
está aislado del exterior, y en su interior se
registra una reducción de la contaminación
comprendida entre el 40 y el 70 por ciento.
Confort, bienestar y calidad de vida, a la que sin duda
también contribuye un Hi-Fi de gran calidad. Y para
el Lancia Lybra se ha elegido lo mejor: un equipo
diseñado y desarrollado expresamente para los dos
coches (los parámetros de regulación son
diferentes para la berlina y el Station Wagon) por la
empresa más prestigiosa del sector, la norteamericana
Bose.
Se trata de 300 W de sonido de potencia, un amplificador
analógico de cinco canales con circuitos de
ecualización activa integrados y siete altavoces: dos
woofer, dos tweeter, dos midrange y una caja de bajos. Por
lo tanto un Hi-Fi capaz de reproducir el sonido de una
manera extraordinariamente realista, como en un
auditorio.
Sumergidos en la "burbuja saludable" del habitáculo,
cómodos y a gusto como en casa, rodeados de silencio
(el excelente índice de articulación es 72)
que sólo rompe el sonido cristalino del equipo Bose,
nos podemos concentrar en el diálogo con el
coche.
Dicho diálogo se confía a un único
dispositivo, el Sistema Integrado de Control (ICS), situado
en la consola central. En la parte superior, para que el
conductor pueda leer la información sin apartar la
atención de la carretera. En el centro del
salpicadero, para que también el acompañante
pueda utilizarlo fácilmente, y para que los pasajeros
de detrás puedan verlo.
Este dispositivo tiene una pantalla multifunción en
color de 5 pulgadas y matriz activa (una novedad absoluta
para los coches de este segmento), y desempeña la
función de corazón informático del
coche. De hecho, controla el radiocassette, el ordenador, el
check de los sistemas de a bordo, el reloj y, cuando los
hay, el teléfono GSM y el navegador vía
satélite.
La respuesta del coche a las peticiones del conductor se
confía a cinco excelentes propulsores. Tres, todos
multiválvula, son de gasolina: 1.6 16v de 76 kW (103
CV) - 1.8 16v de 96 kW (131 CV) - 2.0 20v de 113 kW (154
CV). Motores potentes y sobre todo elásticos, que
proporcionan un excelente par máximo a un amplio
abanico de regímenes.
A éstos se añaden dos turbodiesel que
representan lo mejor de la tecnología actualmente
disponible en el campo de los motores a gasoil. Se trata del
1.9 JTD de 77 kW (105 CV) y del 2.4 JTD de 98,5 kW (134 CV),
ambos a inyección directa tipo "Common rail".
El resultado es una gama de versiones con prestaciones de
grandes coches de carretera, es decir, automóviles en
los que sin duda cuentan la velocidad punta (de 185 a 210
km/h) y la capacidad de recuperación y de
aceleración (el Lancia Lybra 2.0 20v acelera de 0 a
100 km/h en 9,9 segundos), pero en los que lo más
importante es la posibilidad (para el cliente) de disfrutar
de estas prestaciones conduciendo sin estrés.
De aquí el profundo estudio técnico de la
mecánica del Lancia Lybra, que consigue ofrecer todo
el placer de conducción, el agarre a la carretera y
la seguridad activa característica de los coches de
su segmento, además de un confort exquisito
Lancia.
Ello se debe principalmente a las suspensiones, que combinan
un esquema McPherson delante con un nuevo sistema de Brazos
Longitudinales Guiados (BLG) detrás. Este
último permite controlar mejor los movimientos
verticales y longitudinales de la rueda, haciendo "trabajar"
a los neumáticos siempre de manera ideal respecto al
terreno, con presiones uniformes en toda el área de
contacto.
Por tanto, en lo que se refiere a la mecánica del
Lancia Lybra cabe destacar una suspensión trasera
especialmente eficaz y sofisticada (se podría definir
como un multibrazo específico para el confort). A
continuación un sistema de frenado que, por
estructura, dimensiones y materiales puede compararse con
los de los coches del segmento superior (el ABS equipado con
corrector electrónico de frenada EBD es de serie en
todas las versiones). Y, finalmente, un cambio manual de
cinco marchas silencioso y preciso; o bien - como
alternativa - el Comfortronic, cambio automático
adaptativo de control electrónico, con dos modos de
funcionamiento: automático ("Full auto") y manual
("Tip").
De hecho, la palanca de selección se mueve en una
rejilla doble. Cuando se encuentra en el sector derecho, el
cambio funciona en modo completamente automático y
permite conducir con el máximo confort, reduciendo
los consumos (una vez más la conducción sin
estrés). Desplazando el cambio hacia el sector
izquierdo, la selección de las marchas se
confía a la intervención manual del conductor
que, empujando hacia adelante la palanca, aumenta la marcha
y, tirando de ésta hacia atrás, "reduce" (como
un joystick), y aprovecha al máximo las cualidades en
carretera y las prestaciones del coche.
En conjunto, el Lancia Lybra se presenta como un coche
elitista de clase media que, en ambos equipamientos (Lybra y
Lybra LX), ofrece "algo más" en el aspecto de la
elegancia, de la calidad, del confort y del bienestar a
bordo. Es decir, todo lo que se refiere a la atención
al conductor y a sus necesidades, incluido el poder disponer
de un "paquete" de servicios capaz de eliminar toda
preocupación relacionada con la utilización
del coche.
Por tanto, con el Lybra Lancia propone un coche "de valor"
en el sentido más amplio de la palabra y ésta
es, por otra parte, una característica destinada a
permanecer en el tiempo, durante todo el ciclo de vida del
coche.
LÍNEA
CLÁSICA Y MODERNA A LA VEZ
En sus más de cien
años de historia, el automóvil se ha
transformado de bien de lujo en producto de masas,
insustituible para satisfacer la necesidad de movilidad
individual. En consecuencia, los gustos de los clientes han
cambiado y la oferta se ha diversificado cada vez
más. Evidentemente, también los coches Lancia
han sufrido una evolución, pero han conservado un
rasgo característico que une los productos actuales
con los del pasado. Se trata del modo - siempre igual - de
crear la personalidad del modelo, interpretando de manera
inconfundible sus cualidades fundamentales: clase, confort,
tecnología avanzada y la discreta elegancia
característica de la marca.
Hoy, como ayer, quien elige un coche con el emblema azul
desea un coche fuera de lo común, pensado y
construido para distinguirse.
El nuevo "coche de segmento medio" de la marca satisface
plenamente estas expectativas. De hecho, se presenta como un
coche equilibrado y armonioso, nunca excesivo, en el que ni
siquiera los detalles aparentemente más
insignificantes han sido dejados al azar.
Para obtener este resultado los diseñadores del
Centro Stile han creado una línea moderna pero rica
en referencias clásicas. Han dado forma a un estilo
nuevo y muy personal que, sin olvidar la lección del
pasado, mira hacia el futuro. No es fruto de la casualidad
que proponga algunos elementos estilísticos
adelantados por el concept-car Dialogos.
Por otra parte, una marca como Lancia trae
rápidamente a la memoria coches y hombres que no
sólo han hecho historia en el mundo del
automóvil, sino que también han contribuido a
afianzar el diseño italiano en el mundo. Un
patrimonio valioso que el Lancia Lybra ha querido conservar,
para ofrecer a sus clientes de hoy las mismas emociones que
experimentaron los de ayer con coches como el Aurelia B10 de
1950, en el que se inspira el nuevo.
El elemento más
característico del Lancia Lybra es el frontal.
Redondeado y curvilíneo, marca de manera
rápida e inequívoca la diferencia entre el
nuevo modelo y los de la generación anterior, que se
caracterizaban por líneas rectas y formas
geométricas.
En cambio, es evidente la similitud con la parte delantera
del concept-car Dialogos, del que el Lancia Lybra toma la
relación de los volúmenes. Por ejemplo en los
guardabarros, muy definidos y claramente en relieve respecto
a la superficie del capó, que emergen visualmente de
la carrocería para terminar con dos grandes faros
ovalados, destinados a continuar, imaginariamente, la
forma.
Los faros, "importantes" incluso si se consideran por
separado, dominan - conjuntamente - el frontal del coche. El
cristal está enmarcado por un cerco cromado, justo a
ras de la carrocería.
En los faros se han acoplado los dos pequeños
intermitentes que, similares a un punto luminoso, se parecen
por su forma y dimensiones a las luces antiniebla situadas
en la parte inferior, en el parachoques.
Entre los faros delanteros sobresale la gran calandra
cromada con el emblema de Lancia. Sus contornos son
redondeados y está encajada en la carrocería.
Diseñada como un elemento independiente, resulta muy
diferente de la de los últimos modelos de la marca,
que estaba integrada en un elemento estilístico
único con los grupos ópticos rectangulares.
Enmarcada por la chapa del capó que la rodea por
entero, está en posición de relieve
allí donde éste se inclina hacia adelante, en
dirección al parachoques delantero.
Más abajo se encuentra la boca de la toma del aire,
que incorpora las luces antiniebla. El diseño limpio
y elegante subraya horizontalmente el frontal, acentuando su
anchura y transmitiendo la imagen de un automóvil
sólidamente anclado al terreno.
EL PERFIL
Elementos redondos y trazos más netos y marcados, que
confieren precisión al conjunto: éste es el
lenguaje formal "mixto" que adopta el Lancia Lybra.
El motivo suave del guardabarros delantero, por ejemplo,
continúa a lo largo del lateral formando un hombro
generoso, que se desliza a lo largo del coche: desde el faro
hasta la luz trasera. Dicho hombro está marcado en
toda su longitud por un ángulo vivo, que primero
acompaña la mirada hacia las manillas de las puertas
y luego termina también en la luz trasera, donde - en
la berlina - se transforma en la línea que divide los
grupos ópticos traseros en dos pétalos
triangulares de un rojo uniforme.
Por tanto, un lateral bien modelado, con el justo equilibrio
formal. A lo largo de la línea continua del
ángulo (casi suspendidas), se encuentran las
manillas, cromadas y embellecidas por superficies que
convergen en un ángulo redondeado. Emergen en forma
de arco de la superficie del lateral, para que resulten
más fáciles de asir. Y una vez agarradas, se
giran oblicuamente hacia arriba y hacia afuera, siguiendo el
movimiento natural de la mano.
Los arcos de los pasos de las ruedas delanteras, que
sobresalen respecto a la superficie del lateral, no
sólo subrayan y refuerzan la zona de tracción,
sino que dan movimiento a la carrocería con un juego
de reflejos que destacan las formas del modelo.
Paragolpes en el color de la carrocería protegen el
lateral y los parachoques, y facilitan posibles reparaciones
en caso de pequeños daños producidos durante
las maniobras de aparcamiento. Con un perfil cromado que
marca su borde superior.
El techo del Lancia Lybra se integra en el cuerpo del coche
a través de puntos de unión amplios y suaves
en la base de los montantes.
Los cristales laterales, rodeados por amplias bandas de
chapa, transmiten la sensación de un coche
sólido, protector y seguro. La simetría entre
los perfiles de las dos ventanillas es ya un recurso
estilístico clásico en los coches de la marca,
además de una clara referencia a la herencia del
Aurelia.
En el Lancia Lybra Station Wagon el perfil del techo
continúa hasta enmarcar el tercer cristal, creando un
espacio triangular entre la parte superior de la segunda
ventanilla y el contorno de la tercera. Justamente
allí se encuentra el emblema de Lancia.
El nuevo cinco puertas recupera un elemento distintivo de
los Station Wagon Lancia de las últimas generaciones:
los perfiles en aluminio que nacen del parabrisas y se
deslizan a lo largo de todo el techo hasta el portón,
para luego descender enmarcando el cristal de la luneta e
integrarse en las luces triangulares.
En los dos perfiles se encuentran los alojamientos para
fijar las barras portaequipajes, que han sido
diseñadas como elementos estilísticos que
forman parte del coche. De hecho, están acabadas
superficialmente como los perfiles del techo, y tienen el
aspecto de dos láminas transversales ultrafinas,
dobladas en arco para seguir el perfil transversal del
techo.
LA PARTE TRASERA
También la parte trasera del Lancia Lybra se
desarrolla a lo largo de líneas suaves, coherentes
con el frontal y los laterales. Pero en la berlina la parte
trasera adquiere rigor, gracias al decidido trazo horizontal
que marca la curva del maletero y continúa
imaginariamente en el perfil superior de las luces. En el
centro está engarzado el emblema de Lancia.
Dos pétalos de color rojo uniforme hacen que el coche
resulte inmediatamente reconocible al ser visto desde
atrás: son los grupos ópticos, de forma casi
triangular. Su superficie está modelada y animada por
dos ángulos, uno de los cuales es la natural
continuación del que se desliza a lo largo de todo el
lateral para luego curvarse en la parte trasera del
guardabarros y crear el volumen de la luz trasera.
En cambio, en el Station Wagon los cristales de las luces en
forma de "gajo de naranja" se dividen en dos zonas: una roja
más ancha y una gris más estrecha. Esta
última se adapta al color y al diseño del
perfil en aluminio del techo.
La luneta está más inclinada que las de los
demás Station Wagon: de hecho, el montante trasero es
paralelo al de la tercera luz. De aquí una
línea del Lancia Lybra cinco puertas que en la parte
trasera acentúa sus características
dinámicas.
LANCIA LYBRA: "BIENESTAR"
A BORDO
El coche no sólo como
medio de transporte sino también como lugar donde
vivir, como espacio donde la materia se utiliza para
garantizar bienestar además de efectos
estéticos. Son los principios que han inspirado el
Lancia Dialogos, el coche "biodinámico" con el que la
marca ha adelantado sus programas para el tercer
milenio.
El Lancia Lybra es el primer modelo de la casa proyectado
según estos criterios, pensado como un puente ideal
entre la sólida e irrenunciable lección del
pasado y los vientos de creatividad y tecnología que
conducen al futuro. 
De hecho, según el espíritu del Dialogos, el
Lancia Lybra es un automóvil "de dentro a fuera", es
decir, un coche en el que el interior tiene una importancia
fundamental. El habitáculo ha sido configurado para
ofrecer al conductor y a los pasajeros la máxima
"calidad percibida". Que es mucho más que la simple
funcionalidad o sólo el confort, garantizados ya por
todos los coches de alto nivel: es el "bienestar a
bordo".
Una característica que en el Lancia Lybra se expresa
mediante una arquitectura de interiores hecha de formas,
luces, instrumentos y, sobre todo, de sensaciones.
Diseño, decoración, ergonomía, clima,
sonido: todo en el nuevo modelo tiene como objetivo
satisfacer a los ocupantes y garantizar el placer de
viajar.
Todo detalle se ha cuidado meticulosamente. Los espacios son
protectores, pero no sofocantes. El ambiente y todos sus
detalles han sido concebidos como un conjunto
armónico.
Para llegar a este resultado, el modelo recupera los tres
conceptos básicos del concept-car biodinámico;
es decir, los de la "burbuja saludable", del "salón"
y de la "conducción sin estrés".
"BURBUJA SALUDABLE"
El Lancia Lybra es un coche "plurisensorial". De hecho, en
su habitáculo todas las condiciones, no sólo
las visuales, sino también las acústicas y las
climáticas, transmiten percepciones agradables y
relajantes. 
El nuevo coche adopta un grupo calefactor y un climatizador
"dual-zone", equipados con la función de
recirculación automática del aire controlado
por un sensor de contaminación. Esto significa poder
regular la temperatura de la zona del conductor y del
acompañante de dos maneras diferentes, y respirar
siempre aire limpio.
El sistema de sonido Hi-Fi Bose - realizado expresamente
para el Lancia Lybra por la empresa norteamericana del mismo
nombre, líder mundial en el sector - tiene una
potencia total de 300 W de sonido, y garantiza una calidad
de audición impecable para cada pasajero y en
cualquier condición de marcha.
Las luces están temporizadas y disponen de un
dispositivo de encendido y apagado progresivos.
Además, el Lancia Lybra es muy silencioso: viajando a
120 km/h en quinta, el índice de articulación
(la posibilidad de conversar en el coche con un tono de voz
normal) es de 72: un resultado en la cima de la
categoría.
Calefacción y climatización
La climatización del habitáculo es uno de los
principales factores de confort durante el viaje y es
importante también para la seguridad activa, porque
la temperatura, la humedad y la ventilación influyen
en el bienestar del conductor y, por tanto, en su grado de
atención. Sin olvidar que la instalación de
calefacción y climatización incorpora la
función de desempañamiento del parabrisas y de
los cristales laterales.

Por eso el Lancia Lybra ha elegido dos instalaciones
sofisticadas, que controlan automáticamente la
temperatura, el caudal del aire, su distribución y la
recirculación. Se trata de un grupo calefactor y de
un climatizador (este último de serie en las
versiones LX), que representan lo mejor entre lo actualmente
disponible para los coches de este segmento. De hecho, son
dos instalaciones "dual-zone" capaces de garantizar
simultáneamente dos temperaturas diferentes: una en
la zona derecha del habitáculo y otra en la
izquierda.
Los mandos son dobles y, en la práctica, el conductor
y el acompañante disponen cada uno de su propio
calefactor o acondicionador personal. Asimismo, la pantalla
de la función "clima", está separada de la del
Sistema Integrado de Control, para que la regulación
resulte fácil y rápida.
Las dos instalaciones utilizan sensores muy sofisticados
para controlar las condiciones climáticas
ambientales. De hecho, a los habituales dispositivos que
registran la temperatura exterior e interior se
añaden el sensor de irradiación solar
(también "dual-zone") y el de calidad del aire
(AQS).
El Air Quality Sensor permite que los ocupantes del Lancia
Lybra respiren siempre aire limpio, incluso cuando se
circula en ciudad, en caravana o bajo túneles. De
hecho, controla una función importante, adoptada por
primera vez por un modelo del Grupo Fiat: la
recirculación automática, que bloquea la
introducción de aire exterior en el coche cuando se
atraviesan lugares con un elevado porcentaje de
contaminación. Presente en todas las versiones del
Lancia Lybra, permite reducir la contaminación en el
habitáculo en más del 40 por ciento en los
recorridos urbanos, y en más del 70 por ciento en los
túneles.
El aire llega al interior del coche pasando a través
de un filtro de dos capas. La primera retiene las
partículas con un diámetro superior a 0,5
micrones y el polen (que puede provocar fenómenos
alérgicos). La segunda, de carbones activos, reduce
las sustancias contaminantes y absorbe los malos olores.
El grupo calefactor del Lancia Lybra permite alcanzar
rápidamente la temperatura deseada, y garantiza un
notable caudal de aire (445 m3/h). Un resultado que se
obtiene confiando la introducción de este
último a un ventilador centrífugo controlado
electrónicamente, que asegura un flujo constante e
independiente de la velocidad del coche. También se
ha prestado una gran atención a la circulación
del aire (hay rejillas canalizadas incluso bajo los asientos
delanteros y en la consola central, orientadas hacia los
asientos traseros), así como a la salida de
éste (para mejorar el recambio y, en consecuencia, el
desempañamiento).
Además, para que el aire introducido en el interior
del coche llegue a todas las zonas del habitáculo, la
instalación puede regularse en varios modos de
funcionamiento:
- "ventilación",
para ofrecer una inmediata sensación de bienestar
mientras el interior alcanza la temperatura deseada;
- "bi-level", que permite
obtener aire más caliente por las rejillas
orientadas hacia el piso y más frío por las
que se encuentran en el salpicadero;
- "pies", para garantizar
un calentamiento rápido (ya que el aire caliente
tiende a subir);
- "pies más
desempañamiento", para garantizar un
habitáculo bien calefactado y, al mismo tiempo,
para que no se empañen los cristales;
- "desempañamiento", que dirige el aire
sólo hacia el parabrisas y hacia los cristales
laterales delanteros para desempañarlos;
- "desempañamiento
rápido" (max defrost), indispensable en los
periodos lluviosos y en las estaciones intermedias:
gracias a la activación automática del
compresor, el aire introducido en el habitáculo se
deshumidifica y, por tanto, el parabrisas, los cristales
laterales delanteros y la luneta trasera se
desempañan rápidamente. Esta función
está temporizada y dura 45 segundos.
Montados en todas las
versiones del Lancia Lybra, los cristales
antitérmicos de clase 3 y elevada absorción de
la radiación solar infrarroja también
contribuyen a alcanzar un buen confort climático
interior.
El climatizador automático se monta de serie en los
LX (aunque muchos mercados como Italia, Francia y
España lo adoptan para todas las versiones). Se
diferencia de la instalación de calefacción
por el grupo de generación y control del
frío.
Además de regular de manera automática e
independiente la temperatura en la zona derecha e izquierda
del habitáculo, la instalación montada en el
Lancia Lybra controla la velocidad del ventilador y, en
consecuencia, el caudal del aire, la distribución de
éste y la recirculación.
La regulación manual - que, obviamente, tiene
prioridad sobre la automática - está prevista
para la configuración de las temperaturas interiores
(derecha e izquierda), la variación voluntaria de la
distribución de los flujos de aire, la velocidad del
ventilador (si se desea modificar el caudal del aire), la
desactivación del compresor mediante la tecla "ECON"
(en la práctica, esta tecla hace funcionar la
instalación como un calefactor automático), el
mando de la recirculación y la función "Max
defrost" para el desempañamiento rápido.
Las prestaciones del climatizador están entre las
mejores de la categoría. El caudal de aire es de 445
m3/h. Con una temperatura exterior de 43°C y viajando a
30 km/h, la instalación emplea treinta minutos para
que el interior del coche alcance los 24 grados. Igual de
eficaz resulta la función de calefacción. Con
un temperatura exterior de varios grados bajo cero
(-10°C) y viajando a 50 km/h, necesita 10 minutos para
alcanzar +10°C. Rapidísimo el
desempañamiento del parabrisas: pasados 5 minutos del
arranque del calefactor, el 60 por ciento del cristal
delantero y el 20 por ciento de los laterales ya
están limpios.
Para las versiones con motor JTD está disponible el
calefactor adicional, que garantiza un inmejorable confort
en el habitáculo, incluso cuando el clima es muy
riguroso: a causa del excepcional rendimiento
termodinámico de los JTD, el calentamiento del
líquido en el radiador puede ser lento, si la
temperatura exterior es especialmente baja.
Sound System
Bose
Un equipo de sonido de gran calidad es un elemento
importante de la personalidad de un coche de clase. Por eso
al proyectar el equipo del Lybra, Lancia se dirigió a
una empresa líder en el sector de la acústica
Hi-Fi: la norteamericana Bose, que ha estudiado y realizado
expresamente para el nuevo modelo un equipo estéreo
capaz de garantizar una calidad de audición impecable
para cada pasajero y en cualquier condición de
marcha.
Disponible de serie en el equipamiento LX y como opcional
para el base, el Sound System Bose proporciona las mismas
emociones que se experimentan al escuchar un concierto en
directo. De hecho, ofrece una reproducción real, con
altos cristalinos y bajos plenos y ricos, rechazando los
sonidos poco naturales que al principio pueden parecer
fascinantes, pero que a la larga cansan al oyente.
Además, el sonido envuelve a todos los ocupantes y da
la sensación de propagarse por un ambiente muy
amplio, porque el equipo de sonido y el habitáculo
del coche han sido proyectados conjuntamente (según
el concepto "clean sheet"), a fin de garantizar una perfecta
armonía entre los elementos de uno y las
características acústicas del otro.
Todos los componentes del equipo estéreo han sido
cuidadosamente seleccionados. Utilizando software de
proyección patentados, los ingenieros de Bose han
localizado la mejor ubicación de los difusores
respecto a los oyentes.
Los amplificadores, compactos pero muy potentes, funcionan
con tecnología "two-state-modulation", y gracias a su
mínima emisión de calor son más
eficaces que los tradicionales amplificadores lineales.
Un procesador de señal integrado regula
automáticamente los bajos, a fin de que resulten
perfectos a cualquier volumen. Más sofisticado que el
simple control del volumen de los equipos tradicionales,
este dispositivo garantiza un sonido siempre natural y de
elevada calidad.
Gracias al balance electrónico automático de
la salida de todas las frecuencias, los circuitos de
ecualización activa ofrecen un gran equilibrio y
claridad de tono en toda la gama de sonido. Esto significa
poder disfrutar de reproducciones musicales impecables en
cualquier condición de marcha, sin tener que
manipular los mandos. Ello es posible sólo con
circuitos diseñados especialmente para el coche. Y
los del Lancia Lybra han sido diseñados a medida para
cada una de las dos versiones, berlina y Station Wagon.
Los circuitos compresores activos también contribuyen
a la limpieza del sonido; gracias a ellos el equipo no
manifiesta ninguna distorsión, ni siquiera en los
pasajes de volumen más elevado.
Para acabar, los altavoces Nd de 300 W de sonido, que
garantizan mejores prestaciones en un menor espacio gracias
a su exclusiva estructura fina y a su peso reducido. De
hecho, el imán de boro al hierro-neodimio de este
tipo de altavoces ofrece una mayor densidad magnética
en una caja más pequeña. Las ventajas son
evidentes: bajos más agradables y mayor espacio
disponible en el maletero.
La interacción de estos sofisticados componentes
produce el extraordinario sonido que ha hecho a la marca
Bose famosa en todo el mundo.
Por tanto, tecnología de vanguardia para el equipo
estéreo del Lancia Lybra. Sin embargo, esto no
implica mandos más complicados; todo lo contrario. De
hecho, el radiocassette integrado en el salpicadero (el
único que puede ser utilizado con el Sound System
Bose), es muy fácil de usar. El número de
mandos manuales ha sido reducido al mínimo, de manera
que el conductor y los pasajeros puedan disfrutar plenamente
tanto de la conducción como de la
audición.
Iluminación interior
El Lancia Lybra
ha sido concebido para ser bello, confortable y seguro
incluso durante la noche. Así, el sistema de
iluminación interior comprende seis puntos de luz
(siete para el Station Wagon, en el que se añade el
plafón instalado en el marco del portón). Para
obtener una luz blanca y brillante, el plafón y los
puntos de luz delanteros utilizan lámparas de
xenón.
Todos los puntos de iluminación interior, incluidas
las luces de la guantera, de los compartimentos y del
maletero, están programados para apagarse
transcurrido un cierto tiempo, es decir, pasados varios
segundos (siempre que durante este lapso de tiempo no se
efectúen otras maniobras, como el arranque del
motor). Además, el encendido y el apagado se
efectúan de manera gradual.
Las palancas de apertura de las puertas están
retroiluminadas, y en la parte inferior de las puertas
delanteras se han instalado dos luces de cortesía.
Además, para crear un efecto que hace más
agradable la percepción del salpicadero durante la
marcha nocturna, en la base del espejo retrovisor se han
instalado un LED rojo y uno verde. Cuando se arranca el
coche se enciende el led rojo, y pasados unos pocos segundos
(el tiempo necesario para completar el check de los sistemas
eléctricos de a bordo) se va apagando, dejando su
lugar a una tenue luz verde. El LED verde permanece
encendido durante la marcha e ilumina suavemente el
embellecedor central, destacando tanto la forma de
éste como los pulsadores.
Acústica
y vibraciones
Viajar en un ambiente silencioso es importante para la
calidad de vida de a bordo, ya que favorece la
atención en la conducción y, en consecuencia,
la seguridad. Al proyectar el Lancia Lybra los
técnicos han intervenido en tres fuentes de
vibraciones: el propulsor y su instalación de
admisión y escape, el contacto entre las ruedas y la
carretera, y el flujo del aire en el coche.
Árboles contrarrotantes reducen en su origen las
vibraciones del motor 1.8 y de los motores con 5 cilindros.
Además, tacos elásticos hidráulicos de
baja rigidez sostienen el propulsor y filtran las
vibraciones, para evitar que éstas sean amplificadas
por los paneles de la carrocería.
Se ha analizado el espectro de vibración de los
semiejes con un velocímetro láser, para
comprobar que no se dieran condiciones de resonancia. En
cuanto al motor turbodiesel, el ruido típico de las
instalaciones de inyección directa se ha superado
gracias al sistema Unijet de tipo Common rail.
También se ha prestado una especial atención a
la instalación de admisión. El Lancia Lybra
adopta un filtro del aire de las mismas dimensiones que el
del buque insignia de la marca. Además, utiliza un
número diferente de resonadores en función de
la motorización. La forma y la dimensión de
éstos permiten disipar las resonancias provocadas por
las pulsaciones de presión en los conductos con
ciertas frecuencias.
Se ha intervenido en la instalación de escape para
reducir el ruido en la salida y para controlar la
emisión de los silenciadores, escogiendo dos
dispositivos de notables dimensiones (sobre todo el trasero,
que tiene un volumen de más de 20 dm3) y con nervios
y almohadillas, colocados de manera que se reduzca la
emisión sonora de la cubierta (ruido de pared).
Un factor esencial en la eliminación de chirridos y
ruido es la rigidez torsional de la carrocería, que
en el Lancia Lybra es igual a la de los mejores modelos de
la competencia. También se ha prestado una especial
atención al ensamblaje de los componentes.
Por este motivo, se ha comparado en fábrica la
precisión de los acoplamientos con el modelo
"master", para detectar incluso las mínimas
desviaciones respecto a los valores de proyecto y garantizar
así un perfecto control de los puntos de contacto y
de los juegos entre las diferentes partes del coche.
A continuación, se ha sometido todo el coche al
análisis de ruido interno en el banco vibrante, y
también se ha comprobado el comportamiento de cada
componente (bastidor, puertas, motor, salpicadero,
climatizador, carrocería e instalación
eléctrica), para controlar que no produjeran
chirridos.
También se han cuidado mucho las suspensiones que,
por su importancia en un coche creado como estandarte del
máximo confort, se describen detalladamente en el
próximo capítulo.
Finalmente, el análisis de la aerodinámica del
Lancia Lybra en el túnel del viento ha permitido
eliminar el ruido producido por el avance del coche en el
aire.
Por tanto, se han reducido al mínimo los ruidos en su
origen empleando tecnologías innovadoras. Y se ha
aislado al máximo el habitáculo. Ésta
es la vía que ha conducido a aplicar insonorizantes y
fonoabsorbentes tanto en la carrocería como en los
interiores. Añadiendo además a los materiales
tradicionales un amortiguador multicapa ("sandwich") situado
en la pared ignífuga, e insertos en Betacore situados
en los perfiles tubulares, para neutralizar la
canalización del ruido. A base de goma o de resinas
sintéticas y agentes que se dilatan, el Betacore se
aplica durante la soldadura, vulcaniza, y al pasar por los
hornos de pintura se expande. Así se adhiere a la
superficie interior de los perfiles tubulares, creando un
verdadero tapón que impide la propagación del
sonido.
"Salón"
El habitáculo del Lancia Lybra es un ambiente
elegante y al mismo tiempo protector, en el que uno se
siente como en casa.
Todo se ha cuidado meticulosamente: de los colores a los
materiales. La parte inferior del salpicadero, clara como
los asientos y la moqueta, da la sensación de un
ambiente amplio y refinado. Confortables como butacas, los
asientos transmiten la sensación de comodidad
mediante su aspecto. Los paneles de las puertas se han
rellenado y revestido con el mismo tejido de los asientos,
para que el interior resulte especialmente acogedor.
Por su amplitud y configuración, el habitáculo
permite un excelente aprovechamiento del espacio. La
posibilidad de regular en dos direcciones (vertical y
longitudinal) el asiento y el volante, permite encontrar la
posición de conducción ideal. Además,
el volante, el cambio y el juego de pedales han sido
diseñados para ofrecer siempre el máximo
control del coche. Todos los instrumentos son funcionales,
además de agradables desde el punto de vista
estético. Finalmente, la colocación de los
asientos delanteros no afecta al espacio disponible para los
ocupantes traseros, ya que éste siempre es adecuado,
incluso cuando los ocupantes delanteros son muy altos.
Salpicadero
La parte superior del salpicadero del Lancia Lybra es de
color negro, y ha sido realizada en material de espuma
blando revestido con laminado. Este último sufre un
tratamiento especial (realizado con cilindros
específicos), que confiere a la superficie un aspecto
opaco y sedoso, la hace agradable al tacto y totalmente
antirreflectante. En cambio, la parte inferior está
realizada en material rígido recubierto con pintura
"soft-touch". De color gris claro o beige, va a juego con
las alfombras y la moqueta; ésta llega hasta la pared
interior, para que el habitáculo resulte acogedor y
para reducir la importancia del salpicadero en la zona
central.
El tratamiento bicolor aligera los volúmenes y da
mayor amplitud al ambiente. En todo caso, como alternativa
también está disponible el salpicadero
sólo en color negro.
La visera antirreflectante que cubre el cuadro de control se
prolonga y, como una ola, acaba enmarcando la consola
central. El conductor se siente rodeado por una estructura
sólida y protectora, continua y envolvente,
típica de los coches de clase elevada, y con todo el
espacio "operativo" ligeramente orientado hacia
él.
También el pasajero puede utilizar fácilmente
los mandos de la consola central, a la que se accede
fácilmente desde ambos lados: así, puede
regular el clima de su mitad del habitáculo, utilizar
el portavasos y manipular la pantalla central del Sistema
Integrado de Control.
El cuadro de control, de forma ligeramente elíptica,
incluye cuatro instrumentos analógicos y los testigos
de control de numerosas funciones. Éstos se
encuentran en una superficie de color metal pulido igual a
la del embellecedor central del salpicadero, y están
delimitados por un finísimo cerco de madera, similar
al marco de la consola.
El cuadro está retroiluminado con una luz de color
verde. Los índices son blancos y los números
están realizados con el carácter "Helvetica
Light" (tradicional en los coches Lancia), al que los
estudios de ergonomía señalan como el
más claro y más fácil de leer.
El volante se puede acercar y alejar del cuerpo, y es
regulable en altura. Es de configuración
clásica con cuatro radios, con la tapa del airbag
totalmente basculante para el mando del claxon. Puede tener
un acabado en material de espuma o estar tapizado en piel
(en el equipamiento LX o bien con los revestimientos en
Alcántara® y en piel). En esta segunda
versión dispone de teclas para controlar la
radio.
Consola
central
La consola central contiene el "corazón
informático" del Lancia Lybra. Por tanto, ocupa un
espacio destacado en el habitáculo, tanto para
subrayar la importancia de las funciones de confort que
controla como porque alberga muchos mandos.
Su forma se inspira en la línea vertical de la
calandra Lancia clásica. El embellecedor de color
metal pone de manifiesto la tecnología sofisticada,
mientras que el cerco de madera que lo enmarca le da un
toque de clase y de calor al interior del coche.
Es el mismo fino perfil marrón que reaparece en el
salpicadero, frente al pasajero, y por encima del acolchado
de la puerta. Está realizado con un material especial
estampado ("deep printing") que, gracias a su acabado
superficial brillante, garantiza un excelente rendimiento
estético, además de una sensación
táctil similar a la que proporcionan los brillantes
pulsadores negros, que recuerdan a las elegantes
estilográficas Mont Blanc.
En la consola se encuentra la pantalla del sistema integrado
de control (ICS), bajo el cual una banda horizontal aloja
las dos rejillas de ventilación centrales. Aún
más abajo se encuentran el interruptor de las luces
de emergencia y dos compartimentos: el de la izquierda para
objetos pequeños (Tele-Tac, monedas, etc.), y el de
la derecha para el portavasos.
La pantalla de la función "clima" está
separada de la del ICS: de esta manera la temperatura puede
controlarse directamente, sin tener que pasar por la
pantalla del "menú" y sin renunciar al mapa que
proporciona el navegador.
El cenicero con encendedor se encuentra en la parte inferior
de la consola, justo sobre el amplio alojamiento descubierto
situado frente a la palanca del cambio. Este espacio
portaobjetos está iluminado de manera difusa, y su
fondo está revestido en material fonoabsorbente.
Asientos
Los asientos del Lancia Lybra están acolchados con
espuma de sustentación diferenciada en función
de las zonas, y por tanto ceden en diferente medida
según el peso del cuerpo.
Las butacas delanteras ofrecen una amplia gama de
posiciones. La regulación longitudinal y lumbar del
respaldo se efectúa manualmente. Como opcional
está disponible el accionamiento eléctrico,
que para el asiento del conductor (y para el espejo
retrovisor exterior) memoriza la posición. La parte
inferior está acabada con un cárter destinado
a ocultar las guías de deslizamiento. Se trata de un
elemento voluminoso por deseo expreso, para crear una
sensación de base sólida bajo el asiento. En
este "pedestal" están integrados todos los mandos,
tanto los manuales como los eléctricos. Incluida la
palanca para la regulación longitudinal: un tirador
revestido que ofrece un excelente agarre.
El asiento del conductor también dispone de elevador
de asiento con gatillo y mando eléctrico para la zona
lumbar. El apoyabrazos se puede regular en
inclinación y es abatible. En su interior hay un
alojamiento portaobjetos/portateléfono, mientras que
la parte trasera del respaldo dispone de un bolsillo
portadocumentos.
El asiento trasero tiene tres reposacabezas regulables en
altura (el central es extraíble), tres cinturones de
tres puntos de fijación con enrollador y apoyabrazos
central (también abatible), detrás del cual se
encuentra el alojamiento para el paso de los esquíes.
En las versiones LX del Lancia Lybra el apoyabrazos trasero
contiene un portavasos extraíble. El asiento abatible
partido, también con el paso para los esquíes,
es de serie en el Station Wagon y opcional para la berlina.
En la berlina el dispositivo para abatir los asientos es una
palanca giratoria situada en la bandeja; en el Station Wagon
las palancas son dos y se encuentran en los laterales del
respaldo.
El revestimiento de los asientos cambia en función
del equipamiento: en el llamado simplemente Lybra el tejido
(afelpado) es de serie, en el LX el Alcántara®.
Para ambos está disponible como opcional el
revestimiento en piel.
Paneles de las
puertas, alfombras y techo
Los paneles de las puertas tienen un marco en laminado negro
e incrustaciones blandas con el mismo revestimiento que los
asientos acolchado. Han sido diseñados para que creen
un apoyo ergonómico para el brazo, y en el borde del
cristal están acabados con un perfil en "deep
printing" de madera igual que el de la consola central. En
el panel hay un bolsillo portaobjetos rígido y
está situada la palanca de apertura de la puerta,
retroiluminada y con efecto negro brillante.
Las alfombras son en velour para todos los equipamientos.
Sobre el paso de rueda delante del conductor hay un
reposapiés rígido, con superficie
antideslizante. En el lado del pasajero la alfombra termina
contra el tabique del salpicadero, con una plataforma
reposapiés completamente plana. El equipamiento LX
también prevé las alfombrillas para las plazas
traseras, del mismo color y material que las alfombras.
El techo y los cubremontantes están revestidos con un
tejido acolchado que lleva una capa de espuma blanda. El
color está coordinado con el de las alfombras y el de
la parte inferior del salpicadero. En el techo se han
instalado los dos parasoles delanteros, revestidos con el
mismo tejido que el techo y equipados con espejos con tapa
corredera. En el techo, bajo los dos parasoles,
también se han montado dos plafones para iluminar el
espejo cuando se utilice.
El espejo retrovisor incorpora la antena para el Teletac, el
sensor de lluvia (opcional) y los LED que, al arrancar el
coche, iluminan suavemente el embellecedor central del
salpicadero.
Maletero
Especialmente cuidado resulta el maletero del Lancia Lybra
Station Wagon, cuya capacidad se puede ampliar hasta 1300
dm3 (abatiendo el respaldo trasero), y que ha sido
diseñado como una prolongación del espacio
dedicado a los pasajeros. Al abrir el portón se
aprecia rápidamente el revestimiento en moqueta, que
cubre toda la superficie excepto los dos marcos superiores
situados a ras de las ventanillas. La calidad y el color son
los mismos que los de la alfombra del habitáculo. En
cambio, en la berlina el revestimiento es en una moqueta
especialmente gruesa y lisa de color gris oscuro. 
En ambas versiones, cuatro anillos permiten fijar las redes
y los cables para sujetar los equipajes. Además, la
tapa del compartimento que contiene la rueda de recambio
está revestida en goma en su parte inferior.
Así, puede ponerse al revés cuando se cargan
objetos sucios o mojados. También dispone de un
gancho de metal cromado para mantenerlo elevado mientras se
extrae la rueda de repuesto.
Finalmente, en el maletero del Station Wagon hay
compartimentos cerrados laterales y bolsillos abiertos con
redes que permiten guardar incluso los objetos más
pequeños. En cambio, la berlina tiene dos redecillas
para sujetar los equipajes en los portaobjetos laterales,
detrás de los pasos de las ruedas.
MANIOBRABILIDAD Y CONFORT
DE MARCHA
Señoriales,
elegantes, nunca excesivos: éstos son los rasgos que
los conductores siempre han atribuido a los coches de la
marca. Pero no debe olvidarse que pocas casas han
contribuido tanto como Lancia al progreso del
automóvil, proponiendo soluciones técnicas
inéditas, a veces a contracorriente, a menudo
simplemente anticipándose a las necesidades de los
conductores. Resultados derivados no del gusto por la
técnica de vanguardia en sí misma, sino de la
voluntad de ofrecer a los clientes cada vez más
confort de marcha, mejoras continuas en el agarre a la
carretera y en la seguridad activa, así como
prestaciones cada vez más satisfactorias.
Es el caso de la innovadora suspensión trasera del
Lancia Lybra, que representa una evolución adicional
respecto a la multibrazo: de hecho, adopta un esquema de
nueva concepción, de brazos longitudinales guiados
(BLG).
Combinada con la suspensión McPherson delantera, con
neumáticos 195/65 R 15", con un volante suave y
preciso y con la dirección asistida de serie en todas
las versiones, la nueva suspensión garantiza al
Lancia Lybra una excelente maniobrabilidad y un confort de
marcha elevado, y contribuye en gran medida a la seguridad
activa del coche.
La
suspensión trasera
El inédito esquema de Brazos Longitudinales Guiados
que adopta la suspensión trasera del Lancia Lybra
está formado por:
- un brazo longitudinal
muy ligero, en aluminio;
- una bieleta de
guía del brazo, que corrige la geometría
durante las sacudidas de la rueda;
- un brazo transversal
articulado (en el travesaño bajo el piso), en el
que intervienen el muelle y el amortiguador;
- un travesaño de
anclaje de los brazos transversales y de los muelles al
piso, con casquillos elásticos para un mejor
filtrado de las vibraciones verticales;
- un muelle y un
amortiguador (no coaxial a los muelles) que sólo
son elementos amortiguadores y elásticos, sin
funciones estructurales ni cinemáticas (a
diferencia de lo que sucede en el esquema McPherson);
- una barra estabilizadora
unida directamente a los brazos longitudinales, para
obtener un respuesta rápida en
curva.
Este esquema ofrece muchas
ventajas desde el punto de vista de la maniobrabilidad
(handling) y del confort de marcha (ride). De hecho, la
suspensión BLG garantiza un excelente control de un
parámetro fundamental: la posición de la rueda
respecto al terreno durante sus movimientos verticales y
longitudinales.
Al recorrer trayectorias curvas, la rueda debe adoptar una
posición que genere la máxima fuerza posible,
para contrarrestar la fuerza centrífuga. Lo ideal
sería poderla inclinar hacia el interior de la curva,
como sucede en las motocicletas; pero en un coche esto
sólo es posible en parte. De ahí la
elección de realizar una suspensión como la
BLG, capaz de mantener la rueda lo más perpendicular
posible respecto al terreno, a fin de aprovechar al
máximo el neumático.
Los brazos y la bieleta de esta suspensión tienen un
cinematismo que, en curva, permite la recuperación
geométrica de los ángulos
característicos de la suspensión (convergencia
e inclinación). Especialmente, cuando ésta se
encuentra muy cargada, la rueda se inclina hacia el interior
del coche (es decir, aumenta su inclinación
negativa): compensa, por tanto, la inclinación del
coche y garantiza una mejor adherencia, con las ventajas que
ello supone para la maniobrabilidad.
En cambio, el control de los movimientos verticales y
longitudinales de la rueda determina la calidad del confort
de marcha. Es fácil intuir que el desplazamiento
vertical ayuda a superar las asperezas del firme, pero una
importante contribución se debe también a la
posibilidad de hacer retroceder la rueda cuando ésta
choca contra un obstáculo. De esta manera se
minimizan los efectos negativos provocados por los choques y
se reduce el "golpe" perceptible en el coche, porque la
aceleración transmitida al vehículo se reduce.
El fenómeno es el mismo que se experimenta al
desplazar una carretilla: empujando, resulta difícil
y fatigoso superar un obstáculo aunque sea
pequeño, porque la rueda, en su movimiento vertical,
tiende a avanzar chocando contra el obstáculo; si, al
contrario, se tira de la carretilla, la rueda tiende a
alejarse amortiguando el impacto.
El brazo longitudinal de la suspensión BLG
está colocado precisamente de manera que permita que
la rueda, además de elevarse cuando supera el
obstáculo, se aleje de este último
amortiguando el golpe. Ello también se debe a la
flexibilidad longitudinal del casquillo hidráulico,
situado en la conexión delantera del brazo.
Y también se utilizan casquillos hidráulicos
de gran volumen en todas las articulaciones entre los
componentes de la suspensión. Dichos casquillos
permiten desdoblar las funciones de cada
articulación: algunas se encargan de controlar la
geometría de la suspensión y otras de filtrar
las vibraciones.
La posición del amortiguador en el brazo
también es especial. De hecho, está colocado
de manera que trabaje con una relación de palanca de
aproximadamente 1:1 respecto a la rueda (en cambio, en la
suspensión de brazos tirados la relación es de
casi 1:2). Un valor este último que permite un
calibrado menos "frenado", que reduce las tensiones
transmitidas a la carrocería.
Finalmente, la almohadilla de tope superior garantiza una
mejor progresividad en el apoyo en curva porque es de
"cellasto", un poliuretano de células cerradas que
mantiene en el tiempo sus excelentes características
elásticas.
Por tanto, confort y maniobrabilidad típicos de los
mejores coches de la marca, además de una elevada
estabilidad de la dirección tanto en recta como en
curva, y una gran rapidez y progresividad de respuesta a la
dirección. Éstas son las ventajas que ofrece
al Lancia Lybra la solución de brazos longitudinales
guiados.
Sin olvidar que el esquema BLG ocupa poco espacio: los
muelles colocados bajo el piso permiten realizar los pasos
de las ruedas más estrechos y, en consecuencia,
obtener una mayor anchura útil para el maletero.
La
suspensión delantera
La suspensión delantera del Lancia Lybra adopta un
esquema McPherson especialmente avanzado desde el punto de
vista de la geometría y de los detalles de la
construcción.
De hecho, se han aportado algunas modificaciones a la
solución clásica con el objetivo de mejorar el
confort, que es la característica distintiva del
Lancia Lybra.
Por ejemplo, en la articulación del brazo inferior se
ha utilizado un casquillo hidráulico para garantizar
una absorción más eficaz de los choques
longitudinales.
Además, la fijación del grupo
muelle/amortiguador a la torreta está realizada con
tacos estudiados para desempeñar funciones
diferentes: uno está destinado a transmitir a la
torreta el impulso del muelle (una carga elevada a
frecuencia relativamente baja), por lo que es muy
rígido; en cambio el otro, que sostiene el
amortiguador, está realizado en un material mucho
más blando, adecuado para filtrar las tensiones de
alta frecuencia provocadas por las asperezas del firme.
Finalmente, los muelles de las suspensiones tienen un nuevo
diseño que permite transmitir un impulso casi
totalmente alineado con el amortiguador.
El resultado de estas intervenciones es la capacidad de las
suspensiones de reaccionar frente a los obstáculos
con mayor sensibilidad y rapidez, filtrando las tensiones de
alta frecuencia que se generan al superar las
pequeñas asperezas.
En cambio, los componentes fundamentales son los habituales.
Entre otros: los muelles de hélice fuertemente
desalineados respecto al amortiguador para reducir las
fricciones; la almohadilla de tope en "cellasto", que
permite que el coche responda progresivamente en el apoyo en
curva; y la barra estabilizadora conectada directamente al
amortiguador, porque así garantiza la máxima
rapidez de respuesta en curva y permite reducir el peso en
aproximadamente un kilo y medio respecto a una
solución con barra conectada al brazo de la
suspensión.
Y además, los amortiguadores hidráulicos
presurizados de doble efecto (con una banda en teflon
integral en el pistón, que reduce aún
más las fricciones de deslizamiento) y los brazos
oscilantes en acero forjado, inclinados 5° en el
sentido de marcha y destinados a reducir el cabeceo del
automóvil durante la frenada.
Las ruedas y los neumáticos
El excelente comportamiento en carretera del Lancia Lybra
también se debe a unos neumáticos que permiten
el mejor compromiso entre maniobrabilidad y confort.
De serie para todas las motorizaciones, los 195/65 R 15
garantizan una deriva contenida en curva y, al mismo tiempo,
una excelente capacidad de absorción de los
obstáculos.
Como opcional, están disponibles para el equipamiento
LX los neumáticos 205/60. Más anchos y con un
lateral más bajo, estos neumáticos mejoran
aún más la rapidez de respuesta y el agarre a
la carretera del coche.
Los neumáticos trabajan correctamente y tienen un
buen agarre lateral incluso por la anchura del canal de
acoplamiento de la rueda, que es de 6".
La rueda de repuesto es de dimensiones reducidas: 125/90 R
15 96M (pero en algunos mercados está disponible como
opcional la rueda de medidas normales). Finalmente, para el
nuevo modelo se han homologado dos tipos de
neumáticos para nieve: los 195/65 R 15 91T para los
motores 1.6 y 1.9 JTD y los 195/65 R 15 91H para el 1.8, el
2.0 y el 2.4 JTD.
También hay dos tipos de llantas disponibles: en
chapa o en aleación, ambos de 15".
La
conducción y la dirección
La seguridad y la precisión de conducción a
altas velocidades, la gran maniobrabilidad a cualquier
velocidad y la escasa fuerza que debe ejercerse en el
volante durante las maniobras de aparcamiento se deben a las
características técnicas del sistema de
dirección del Lancia Lybra.
De serie en todas las versiones, la dirección
asistida es muy silenciosa, porque las pulsaciones
hidráulicas han sido reducidas al mínimo
introduciendo resonadores en las tuberías a
presión y adoptando serpentines para refrigerar el
aceite.
La caja de la dirección adopta cremalleras y varillas
de grandes dimensiones, para prevenir posibles hundimientos
elásticos de la línea de la dirección y
garantizar una respuesta más precisa. El conjunto
resulta extremadamente sólido y puede absorber golpes
y tensiones considerables.
El diámetro de giro entre bordillos del Lancia Lybra
es de 10,5 metros para las versiones con cuatro cilindros, y
de 10,9 metros para las demás.
La geometría de la dirección ha sido
configurada de manera que se aproxime lo más posible
a la condición óptima teórica (el
paralelogramo de Ackermann o Jeantaud), con las ventajas de
rapidez y precisión de respuesta en curva que de ello
se deriva.
Además, para que el coche resulte aún
más fácil de conducir, las articulaciones de
las varillas han sido desplazadas y elevadas. Por este
motivo, durante la fase de compresión de la
suspensión la rueda exterior tiende a abrirse
ligeramente, y esto hace que durante la entrada en curva la
acción de giro del conductor sea ligeramente
contrarrestada, mejorando la sensibilidad al
volante.
SEGURIDAD EN PRIMER
PLANO
El nuevo modelo ha sido
desarrollado prestando especial atención a la
seguridad. Empezando por la preventiva, es decir, el
conjunto de características del coche que favorecen
la atención del conductor: confort, silencio de
marcha, ergonomía, eficacia de la
climatización, ubicación de los mandos y
legibilidad de los instrumentos.
Para luego continuar con las soluciones técnicas
destinadas a garantizar un perfecto control del medio por
parte del conductor (seguridad activa) y con los
dispositivos que protegen a los ocupantes en caso de
accidente (seguridad pasiva).
El objetivo consistía en superar incluso los
más severos estándares de seguridad
establecidos por las normas comunitarias. Un resultado
ampliamente rebasado mediante una experimentación
rigurosa. De hecho, para probar el coche se han realizado en
el Centro Sicurezza Fiat 85 crash test (40 frontales, 25
laterales y 20 traseros), así como cien tests con la
utilización de guías de deslizamiento HiGe y
50 pruebas en componentes y sistemas.
Seguridad
activa
Estabilidad, salida, agarre a la carretera, rapidez y
precisión en la conducción: son las
características que sitúan al Lancia Lybra
entre los mejores de su categoría en el campo de la
seguridad activa. Mérito, por otra parte, de faros y
luces muy eficaces, de una instalación de frenado de
grandes dimensiones, del ABS con corrector de frenada
electrónico (de serie en todas las versiones) y de la
combinación de suspensiones delanteras McPherson con
las nuevas suspensiones traseras de brazos longitudinales
guiados.
Faros y
luces
Los faros y las luces traseras son sin duda un componente
básico de la seguridad activa, ya que deben
garantizar una perfecta visibilidad durante la noche e
indicar la presencia del coche en cualquier
situación.
El reto planteado a los diseñadores de la
instalación de los faros consistía en respetar
la configuración estilística elegida - faro
único de forma redonda integrado en el guardabarros,
como recuperación de las soluciones clásicas
de la marca - garantizando al mismo tiempo unas prestaciones
ópticas inmejorables.
La luz de posición, situada de manera que ilumine
todo el faro, incorpora una lámpara halógena
H6, que emana una luz blanca y brillante. Las dos
lámparas halógenas utilizadas para las luces
de carretera y de cruce son de tipo H7.
Asimismo, en el interior del faro hay un reflector bifocal,
con ópticas de superficie compleja superpuestas en
vertical. Finalmente, la lente del faro, realizada en
policarbonato y tratada superficialmente con pintura
antiarañazos, presenta una serie de prismas que
tienen fines funcionales además de
estéticos.
Todas estas soluciones garantizan prestaciones
fotométricas entre las mejores de la
categoría. De hecho, por su anchura, homogeneidad y
capacidad el haz de cruce es superior no sólo a los
mejores competidores del segmento al que pertenece el Lancia
Lybra, sino también a los del segmento superior.
También son buenas las prestaciones del haz de
carretera, que se superpone al de cruce, así pues,
las luces de cruce garantizan una iluminación
perfecta en los primeros 40 metros, y las luces de carretera
aseguran una visibilidad en profundidad de más de 100
metros.
Las luces traseras, tanto de la berlina como del Station
Wagon, tienen lentes bicolor y sectores con líneas
estéticas termoimprimidas. El esfuerzo de
proyección y desarrollo se ha dirigido a obtener la
perfecta homogeneidad de la luz en todas las superficies
iluminadas, y la neta delimitación de los pilotos
encendidos. Desde el punto de vista estético, la
forma de las áreas luminosas es muy original y
constituye una inconfundible "firma" gráfica que el
automóvil deja en la noche.
Frenos
La instalación del Lancia Lybra es de tipo
hidráulico servoasistido, con dos circuitos
independientes cruzados. Especialmente eficaz, garantiza una
frenada rápida y progresiva, una larga
duración de las pastillas y distancias de frenada
reducidas: menos de 40 metros a 100 k/h.
Todas las versiones tienen discos de gran diámetro en
las cuatro ruedas: los delanteros son autoventilados en el
1.8 y en el 2.0 de gasolina, y en los dos JTD. Para los
motores con 4 cilindros (1.6, 1.8 y 1.9 JTD) se ha elegido
el servofreno Bosch de 8" con cámara adicional, para
los otros el "tándem" con dos cilindros en serie de
8" y de 7" de diámetro.
Asimismo, el Lancia Lybra incorpora de serie el sistema
antibloqueo ABS Bosch 5.3, el más avanzado disponible
actualmente. Tiene cuatro sensores activos, cuatro canales y
una centralita hidráulica con ocho válvulas.
En la instalación ABS está integrado el
corrector electrónico de frenada EBD (Electronic
Brakeforce Distribution).
Los sensores activos, al igual que los tradicionales, tienen
la función de medir la velocidad de las ruedas, pero
elaboran la señal por sí mismos en vez de
enviarla a la centralita. De ahí la posibilidad de
garantizar una intervención más rápida
del sistema y de reconocer también las velocidades
próximas a cero (los sensores pasivos no registran
las velocidades inferiores a los 4 km/h). Sin contar con una
menor sensibilidad frente a las interferencias provocadas
por los campos electromagnéticos.
El EBD reparte la acción frenante entre las cuatro
ruedas, a fin de impedir el bloqueo de las traseras y de
garantizar el pleno control del coche en cualquier
situación. Además, adapta el funcionamiento de
la instalación a las condiciones de adherencia de las
ruedas y a la eficacia de las pastillas. Finalmente, reduce
la temperatura de los frenos delanteros y el impulso
requerido al servofreno.
Éstas son, pues, las ventajas de este sistema ABS en
términos de seguridad activa: máxima fuerza
frenante en las ruedas a punto de bloquearse en
función de la adherencia al terreno, pleno control
del coche incluso con el pedal del freno pisado a fondo, y
gran rapidez de respuesta.
Seguridad pasiva
Los excelentes resultados obtenidos por el Lancia Lybra
durante los "crash-test" se deben a la utilización de
todas las soluciones y dispositivos más avanzados
disponibles hoy en día en el campo de la
protección de los ocupantes. Entre otros: la
carrocería de deformación controlada, las
barras de protección lateral y la columna de la
dirección colapsable. Además los cuatro
airbags (conductor, acompañante y laterales), los
cinturones de doble fijación inferior en el asiento
con pretensores y limitadores de carga y, para el asiento
trasero central, el tercer reposacabezas (extraíble)
y el cinturón con enrollador.
Rigidez
torsional y flexional
La rigidez de la carrocería es un factor esencial
para la seguridad, además de para el confort de
marcha de un coche. El valor que ha registrado el Lancia
Lybra es excelente: más de 100 mil kgm/rad para la
berlina y 76 mil para el SW.
Para proteger a los pasajeros en caso de accidente, la
carrocería dispone de largueros de deformación
controlada, que absorben la energía del impacto. Las
puertas están equipadas con barras de
protección lateral y refuerzos en el montante central
y en la cintura, para una mayor protección contra los
golpes laterales.
En conjunto, muchas soluciones que permiten que el coche
supere incluso los test más rigurosos, como el NCAP,
según el cual, además, las puertas deben
abrirse incluso después de una colisión.
Algunas elecciones estilísticas, como la
adopción de componentes interiores realizados en una
sola pieza (paneles de las puertas y salpicadero)
también contribuyen a la rigidez global.
Airbag
Todos los Lancia Lybra montan dos airbags frontales y dos
laterales delanteros. El del conductor tiene una capacidad
de 42 litros aproximadamente y el del acompañante de
90. Su funcionamiento se controla mediante una centralita
electrónica, que evalúa la gravedad del
accidente a través de sensores calibrados con una
serie de pruebas efectuadas en el laboratorio.
El sistema puede funcionar incluso si faltara la
alimentación por parte de la instalación
eléctrica, ya que aprovecha la energía que
proporciona un condensador.
El tiempo que transcurre entre la colisión y la
apertura de los airbags es de unos 20 milisegundos, y
éstos están completamente hinchados pasados
unos 30-35 milisegundos. El gas empleado para llenar los
airbags (argón) no es perjudicial ni
tóxico.
Los airbags son de nylon 6/6, un material permeable que
permite que se deshinchen en pocas décimas de segundo
tras la colisión, y reduce al mínimo las
abrasiones de la piel. El saco tiene una estructura
innovadora: dispone de "tear stitches", es decir, de
costuras internas que ceden de manera progresiva, lo que
hace que el airbag se hinche de manera más gradual y
no directamente dirigido hacia el ocupante.
Accionando el interruptor situado en el extremo derecho del
salpicadero con la llave de arranque, los airbags del
acompañante pueden desactivarse manualmente, a fin de
transportar un niño sentado en una sillita orientada
en sentido contrario al de marcha (sin embargo, en este caso
permanece activo el pretensor).
Los airbags laterales están destinados a proteger
aún más a los pasajeros que ocupan los
asientos delanteros en caso de colisión lateral.
Están situados en el interior del respaldo de los
asientos delanteros. Una solución que garantiza la
mejor protección de los ocupantes independientemente
de su estatura, de la postura que hayan adoptado y de la
regulación del asiento. Asimismo, permite utilizar un
airbag de 12 litros: un volumen inferior al que sería
necesario para un airbag alojado en la puerta que asegurara
la misma protección.
Los sensores que activan los airbags laterales están
ubicados en los montantes centrales. En caso de accidente,
recogen la señal de una aceleración lateral y
la envían a la misma centralita electrónica de
la que depende el funcionamiento de los airbags frontales y
de los pretensores de los cinturones de seguridad. De hecho,
todos estos dispositivos se gestionan de manera integrada,
con una lógica de protección de los ocupantes
total y progresiva.
Asientos y
cinturones de seguridad
Los asientos también son importantes desde el punto
de vista de la seguridad, además del confort: de
hecho, deben absorber la energía cinética que
adquiere el cuerpo por efecto de las tensiones en curva y de
las aceleraciones y deceleraciones. La estructura de las
butacas delanteras y traseras del Lancia Lybra es
"antisubmarining": presenta elementos transversales
rígidos bajo el asiento, que en caso de accidente
impiden que los ocupantes se deslicen bajo el
cinturón de seguridad.
En la berlina los respaldos traseros fijos están
sujetos a un tabique en chapa, que además de reforzar
la carrocería desempeña una importante
función de seguridad: impide la intrusión de
los equipajes en el habitáculo.
Todos los reposacabezas ofrecen un buen confort y la
máxima seguridad. Tanto los delanteros como los tres
traseros (de serie) son regulables en altura. El central
trasero es extraíble.
Los cinturones de seguridad para los asientos traseros son
tres, y todos disponen de enrollador inercial. Los
delanteros tienen doble fijación inferior en el
asiento. Se trata de una solución que presenta
considerables ventajas, tanto en el confort como, sobre
todo, en la eficacia: se han medido aceleraciones en el
abdomen inferiores hasta un 30 por ciento respecto al
sistema tradicional con fijación en el pavimento. La
correcta posición de los cinturones respecto al
cuerpo (con el tramo dorsal apoyado en el centro del hombro)
es indispensable para que estos dispositivos
desempeñen correctamente su función de sujetar
a los pasajeros.
En caso de impacto, el pretensor pirotécnico de
accionamiento electrónico, de serie en todas las
versiones del Lancia Lybra, enrolla la cinta unos 8
centímetros en pocos milisegundos, asegurando la
perfecta adherencia de ésta al cuerpo.
En el interior de los enrolladores delanteros se han montado
limitadores de carga, capaces de ceder de manera controlada,
dosificando el impulso que actúa sobre los hombros
del pasajero.
Fire Prevention
System
La seguridad pasiva también se llama FPS, que
significa Fire Prevention System o, lo que es lo mismo,
protección total contra el riesgo de incendio del
coche.
Entre los principales componentes de este sofisticado
sistema se encuentra el interruptor inercial que, en caso de
golpes de una cierta entidad, bloquea
instantáneamente la bomba eléctrica en los
coches de gasolina y la electroválvula de
alimentación en los diesel. De esta manera provoca
una caída de presión en los conductos del
combustible, impidiendo la salida de éste. Al
activarse, el dispositivo también desbloquea el
cierre centralizado de las puertas y facilita así la
apertura de éstas.
En los Lancia Lybra de gasolina hay una válvula
antirreflujo montada después del depósito, que
previene las pérdidas de combustible en caso de
colisión, de vuelco o de daños en los
conductos. Además, protecciones en aluminio
aíslan el silenciador catalítico y las
tuberías de escape, protegiendo así los tubos
de los frenos y del combustible contra un calentamiento
anormal, que puede ser provocado por el "misfiring", es
decir, por la falta de encendido de un cilindro.
También se ha prestado una especial atención a
la disposición de aquellos conductos, empalmes y
conexiones que podrían resultar dañados en una
colisión. El depósito del combustible,
realizado en un material plástico resistente a las
tensiones mecánicas y al fuego, está situado
en una posición protegida, delante del eje
trasero.
Todos los cables de corriente de la instalación
eléctrica disponen de "maxi-fuse": dispositivos que
permiten interrumpir la alimentación eléctrica
cuando se registra una temperatura demasiado alta. Los
cables de conexión con el motor de arranque y con el
alternador tienen un revestimiento resistente a la
abrasión y están colocados en zonas
protegidas.
Finalmente, los revestimientos internos son
ignífugos.
Protegido contra
el robo
El Lancia Lybra está protegido contra los intentos de
robo gracias a su llave electrónica Lancia CODE (de
serie en ambos equipamientos). Como opcional, también
está disponible un sistema de alarma con mando a
distancia por radiofrecuencia.
Lancia CODE
II
El sofisticado sistema de seguridad Lancia CODE II, que en
algunos países permite obtener un tratamiento
más favorable al contratar un seguro con
garantía de robo, impide arrancar el motor sin la
llave original del coche. De hecho, en el interior del mango
se ha introducido un "transponder", es decir, un transmisor,
que al ser interrogado por la centralita electrónica,
autoriza el arranque enviando un código secreto.
Además, dicho código no siempre es el mismo,
ya que se cambia de manera aleatoria en cada arranque: una
garantía contra cualquier posibilidad de duplicado
(en la práctica, las combinaciones son infinitas:
más de 10 billones). La transmisión se realiza
de manera encriptada, utilizando un algoritmo secreto.
El grado de seguridad que garantiza este sistema es
máximo. Ningún operador, ni en la
fábrica ni en los locales de los proveedores de
llaves, puede ver el código secreto sin cifrar, y el
algoritmo para descifrarlo no reside en ninguno de los
componentes instalados en el coche (por lo que no puede ser
copiado). Sin embargo, en caso de avería está
preparado para funcionar con un programa de emergencia, que
utiliza el pedal del acelerador para transmitir un
código específico indicado en la llave CODE
Card y que sólo conoce el propietario.
Alarma antirrobo
Además del "immobilizer" Lancia CODE II, se puede
solicitar el antirrobo con alarma para prevenir el robo de
los objetos que se encuentran en el habitáculo y en
el maletero. La instalación está gobernada por
una centralita de control eléctrico con sirena,
situada en la parte inferior del maletero y oculta a la
vista por una trampilla practicada en el revestimiento.
Equipada con sensores perimetrales, volumétricos y de
elevación del coche, se activa mediante un mando a
distancia por radiofrecuencia (integrado en la llave de
encendido) que también permite abrir/cerrar a
distancia las puertas y el maletero.
A diferencia del mando de rayos infrarrojos, éste no
requiere apuntar de manera precisa, ya que tiene un radio de
acción más amplio y también
actúa a través de vidrios filtrantes o sucios.
Un "rolling code" (que se actualiza cada vez que se utiliza
el sistema) impide interceptar el mando de apertura de las
puertas.
En el ámbito de los sistemas de protección
contra el robo con violencia se han puesto a punto unas
sencillas pero eficaces soluciones que impiden abrir el
coche desde el exterior. Por ejemplo, las protecciones para
resguardar los dispositivos de apertura de las puertas y del
maletero, así como el pulsador de bloqueo de las
puertas, que no puede activarse desde el exterior porque se
encuentra en el borde del panel.
GRANDES
PRESTACIONES
Cinco propulsores briosos y
elásticos garantizan al Lancia Lybra unas
prestaciones entre las mejores del segmento, consumos
reducidos, fiabilidad en el tiempo y la capacidad de
respetar el medio ambiente. 
Los de gasolina son tres: el 1.6 cuatro cilindros 16v
Torque, el 1.8 cuatro cilindros 16v y el 2.0 cinco cilindros
20v, disponible también con cambio
automático.
Los turbodiesel, que representan lo mejor de la
tecnología actual, son dos: se trata del 1.9 cuatro
cilindros JTD y del 2.4 cinco cilindros JTD, ambos de
inyección directa "Common rail".
El 1.8, el 2.0, el 1.9 y el 2.4 se fabrican en la planta de
Pratola Serra. Tienen en común la distancia entre
ejes de las camisas (90 milímetros), además de
las elecciones técnicas de base y la arquitectura
general: una configuración que permite producir todas
las unidades motrices, independientemente de la
versión, en las mismas cadenas de montaje.
Los motores de
gasolina
1.6 16v
El propulsor cuatro cilindros de 1581 cm3 pertenece a la
familia de propulsores "Torque", denominados así por
su capacidad de proporcionar un par siempre pleno y regular.
El resultado: prestaciones briosas, en la cima de la
categoría, y una conducción equilibrada,
elástica y placentera. Casi el 85 por ciento del par
motor máximo, que es de 14,7 kgm (144 Nm) a 4000
r.p.m., está disponible entre las 2100 y las 5800
r.p.m. La potencia máxima es de 103 CV (76 kW) a 5750
r.p.m.
Impulsado por el 1.6 16v, el Lancia Lybra berlina alcanza
una velocidad máxima de 185 km/h, acelera de 0 a 100
km/h en 11,3 segundos y consume 8,4 l/100 km en el ciclo
mixto. También son buenas las prestaciones del
Station Wagon: 185 km/h de velocidad máxima y una
aceleración de 0 a 100 km/h de 11,9 segundos. El
consumo es de 8,6 l/100 km.

En este motor las medidas características de carrera
y diámetro son de 67,4 x 86,4 mm. La culata es de
cuatro válvulas por cilindro con distribución
de doble árbol de levas en cabeza, accionada por
correa dentada. Los empujadores son hidráulicos y
permiten la recuperación automática del juego
de la válvula; el tensor de la correa de
distribución también es automático.
El sistema de encendido-inyección integrado es el
multipunto Weber-Marelli con encendido estático de
chispa desperdiciada e inyección secuencial en fase
autoadaptativa. La centralita Marelli garantiza uniformidad
de funcionamiento y control preciso de las emisiones en
cualquier situación de marcha. Asimismo, este
dispositivo dispone de un sensor de detonación que
trabaja de manera selectiva (cilindro por cilindro) y
garantiza excelentes prestaciones, además de la total
fiabilidad del motor incluso con combustibles de octanaje
relativamente bajo.
La eficaz instalación de refrigeración de la
culata de los cilindros también contribuye a obtener
un funcionamiento constante en el tiempo y una larga
duración del propulsor.
En el 1.6 16v resulta muy eficaz la mecánica de los
fluidos. De hecho, gracias a programas de simulación
por ordenador se han construido conductos de admisión
y de escape capaces de asegurar una perfecta mezcla y
distribución de la carga (de aire y carburante) entre
los cilindros.
También es excelente la geometría de la
cámara de combustión, que acelera el
desarrollo de la combustión y minimiza así las
emisiones en el escape. El colector de admisión es de
ramales largos (400 milímetros), para garantizar una
inmejorable curva de suministro en los bajos y medios
regímenes. Y la utilización de un
émbolo especialmente ligero contribuye a reducir las
masas alternas y, en consecuencia, a reducir el ruido de
funcionamiento.
Finalmente, algunos componentes se han realizado mediante
tecnologías innovadoras. Entre éstas se
encuentra el proceso de fusión "policast", adoptado
para las culatas de los cilindros superiores de
admisión y escape, y el pulido de las camisas del
bloque motor con acabado "a plateau", que mejora la
lubricación y reduce el consumo de aceite del
motor.
1.8 16v y 2.0
20v
Grandes prestaciones, unidas a consumos reducidos, para el
motor de cuatro cilindros de 1747 cm3. Los valores de
potencia y par máximo son elevados (131 CV - 96 kW a
6300 r.p.m. y 16,7 kgm - 164 Nm a 4000 r.p.m.) y
también es excelente la evolución de las
curvas de suministro. El 90 por ciento del par, por ejemplo,
está disponible entre las 2000 y las 6200 r.p.m. La
velocidad máxima es de 201 km/h tanto para la berlina
como para el Station Wagon. La aceleración de 0 a 100
se realiza en 10,3 segundos para el primero, y en 10,7 para
el segundo. En ciudad la berlina consume 12 l/100 km y el
Station Wagon 12,4, mientras que en el ciclo extraurbano los
valores registrados son, respectivamente, de 6,3 y 6,4 l/100
km.
También se sitúan en la cima de la
categoría el par (19 kgm - 186 Nm a 3750 r.p.m.) y la
potencia (154 CV - 113 kW a 6500 r.p.m.) del propulsor de
cinco cilindros de 1998 cm3. El motor se caracteriza por una
elasticidad de marcha extraordinaria, que se traduce en una
conducción extremadamente agradable y en un excelente
confort de viaje. Las prestaciones son inmejorables.
Equipados con este motor, la berlina y el Station Wagon
alcanzan una velocidad máxima de 210 km/h. El primero
acelera de 0 a 100 km/h en 9,6 segundos y consume 9,9 l/100
km en el ciclo mixto. Para el segundo (que pesa 40 kg
más), la aceleración es de 9,9 segundos y el
consumo de 10 l/100 km.
Entre las soluciones técnicas que han permitido a los
dos propulsores (1.8 y 2.0) alcanzar un buen equilibrio
entre prestaciones y consumos, se encuentra el variador de
fase (Variable Valve Timing). Como saben, este dispositivo
(que se controla electrónicamente mediante la
centralita de inyección) permite adaptar el intervalo
de apertura de las válvulas de admisión al
régimen del motor. Así se optimiza la fase de
llenado de las cámaras de combustión,
obteniendo una curva de par más plana, amplia y
regular. Para el cliente esto significa disponer de un motor
elástico y brioso ya a un bajo número de
revoluciones, potente a pleno régimen, y, finalmente,
capaz de funcionar con una gran regularidad incluso al
mínimo y con cargas reducidas.
Además, ambos propulsores disponen de colectores de
admisión de longitud variable que, a todos los
regímenes de giro, permiten llenar los cilindros de
aire de la manera más adecuada, garantizando
así una inmejorable respuesta tanto en ciudad como en
autopista.
Las características técnicas y de
construcción son las mismas para ambos. El bloque
motor es de hierro fundido de paredes finas, con camisas
integrales y culata de los cilindros en aleación de
aluminio con cuatro válvulas por cilindro.
La distribución prevé dos árboles de
levas accionados por una correa dentada. Esta última
también controla la bomba del agua, integrada en la
culata.
Los émbolos en aleación de aluminio tienen un
añadido en grafito para limitar las fricciones de
deslizamiento, lo que permite una mayor fiabilidad. Por las
mismas razones, el sistema de lubricación dispone de
un intercambiador agua-aceite fijado directamente a la bomba
del aceite, sin tuberías externas.
El confort de funcionamiento se ha cuidado mucho. Para
reducir al mínimo las vibraciones y el ruido, en el
1.8 se han montado dos árboles de equilibrado
contrarrotantes, ocho contrapesos y un amortiguador
torsional. En cambio, para el 2.0 5 cilindros el
árbol de equilibrado es sólo uno.
Por otra parte, los dos motores requieren poquísimas
operaciones de mantenimiento y garantizan la máxima
facilidad de intervención. La correa dentada que
acciona la distribución, así como la poli-V,
disponen de tensores automáticos con
amortiguación por fricción, que aseguran una
tensión óptima y constante en el tiempo:
tanto, que el plan de mantenimiento programado ya no
prevé la sustitución de éstas. La misma
función tiene la adopción de los empujadores
hidráulicos que, además de contribuir al
confort acústico, permite evitar las operaciones
periódicas de control y regulación de los
juegos de las válvulas.
Los motores
diesel
1.9 y 2.4 JTD
Tecnología sofisticada para los propulsores JTD de
1910 y 2387 cm3, capaces de garantizar a las versiones
diesel del Lancia Lybra unas prestaciones excelentes y
grandes dotes de confort, entre las cuales destacan la
ausencia de vibraciones y un silencio hasta ayer impensable
para un coche a gasoil.
Los dos motores tienen, respectivamente, una arquitectura de
4 y 5 cilindros, con dos válvulas por cilindro
paralelas y verticales, accionadas directamente por un
único árbol de levas en cabeza. Disponen de
turbocompresor con ventilador de bajísima
inercia.
Resultado: aprovechando al máximo, y con gran rapidez
en los transitorios, la energía de los gases de
escape, el turbocompresor se adapta perfectamente a las
diferentes condiciones de funcionamiento del motor.
Asimismo, unido al intercooler garantiza a estos propulsores
una elevada potencia máxima (105 CV - 77 kW a 4000
r.p.m. para el 1.9; 134 CV - 98,5 kW a 4000 r.p.m. para el
2.4), un excelente par a bajos regímenes (255 Nm
equivalentes a 26 kgm a 2000 r.p.m. para el primero; 304 Nm
- 31 kgm a 2000 r.p.m. para el segundo) y una gran
elasticidad de marcha.
Las prestaciones son considerables. La velocidad
máxima, de 185 km/h para los Lancia Lybra 1.9 JTD,
aumenta a 200 km/h para las versiones con motor 2.4. Las
aceleraciones de 0 a 100 km/h son, respectivamente, de 11,3
y 11,9 segundos para los 1.9 berlina y Station Wagon, y de
9,9 y 10,2 para la cilindrada superior. Los consumos
registrados en el recorrido mixto son reducidos: 5,8 l/100
km para el 1.9 berlina, 6 para el 1.9 Station Wagon, 6,7
para el 2.4 berlina y 6,9 para el 2.4 Station Wagon.
El secreto que permite que estos propulsores obtengan
resultados normalmente incompatibles entre sí
(aumento de las prestaciones y reducción de los
consumos) se encuentra en el revolucionario sistema de
inyección "Common Rail" que, diseñado en el
Centro Ricerche Fiat e industrializado por Bosch, se ha
adoptado en primicia mundial por el Alfa 156 y ahora se
está extendiendo progresivamente a los demás
modelos del Grupo.
En esta instalación la presión de
inyección no depende del número de
revoluciones del motor, sino que se gestiona de manera
independiente mediante un dispositivo de control
electrónico. Se puede efectuar un encendido previo
por medio de una breve inyección piloto de
gasoil.
Vale la pena recordar que en las instalaciones de
cámara de precombustión o de inyección
directa tradicionales, la alimentación de los
inyectores se acciona mediante una bomba mecánica (a
menudo controlada electrónicamente), y la
presión de inyección debe aumentar junto a la
velocidad de giro del motor. Una característica que
pone un límite a la optimización de la
combustión y, en consecuencia, de las prestaciones,
del silencio y de las emisiones.
En cambio, en el sistema Unijet la presión de
inyección es independiente de la velocidad de giro
del motor y de la carga (posición del acelerador),
porque la bomba d |